Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO PARROQUIAL 

La creación de las ayudas de parroquias en el barrio del Espíritu Santo y en la Otra Banda, por un lado era un reconocimiento de las características urbanas de esas zonas y, por el otro, contribuyó a consolidar los mismos barrios y sus áreas circulantes; la medida permitió también reorganizar la administración religiosa ejercida desde el convento franciscano. Principalmente, en el caso de la Otra Banda, el establecimiento de una ayuda de parroquia “urbana” respondió a la creciente integración de los diferentes barrios que se habían desarrollado desarticuladamente unos de otros, así como a la paulatina unión del conjunto con el resto de la ciudad; sin embargo, la barrera del río fue una permanente limitación a la completa integración de ambas zonas. A la escala de los barrios, las ayudas  de parroquias jugaron la misma función que el convento franciscano a la escala de la ciudad,

En 1756 la ayuda de parroquia existente al norte del río, en la Otra Banda, fue convertida en iglesia parroquial de San Sebastián; con ello esta parroquia se convirtió en el centro de las áreas rurales al norte de la ciudad. Su nuevo estatus religioso llevó a la fabricación de un nuevo templo, en sustitución de la capilla que había funcionado como ayuda de parroquia; con ello quedó de manifiesto la creciente urbanización de la zona, Durante la segunda mitad del siglo XVIII las capillas existentes en los barrios de Santa Ana y la mitad del siglo XVIII las capillas existentes en los barrios de Santa Ana y Divina Pastora, o San Francisquito, fueron convertidas también en ayudas de parroquias, con la construcción de sus respectivos templos en sustitución de las capillas anteriores. Este hecho respondió al crecimiento de la población y a la urbanización paulatina de esas zonas.

En 1759 se dio un nuevo cambio en la administración parroquial cuando el rey de

España determinó la secularización de los curatos. Por esta medida el convento franciscano de Santiago  dejó de ser, en forma definitiva, el centro parroquial de la ciudad, trasladándose al templo de La Congregación. A partir de entonces la parroquia fue administrada por los clérigos seculares, conservando el nombre de parroquia de Santiago que había tenido desde  sus orígenes. Posteriormente, en noviembre de 1771, fue trasladad al que había sido templo de la Compañía de Jesús, después de la expulsión de los jesuitas en junio de 1767.

Para los inicios del siglo XIX Querétaro contaba con un sólido sistema religioso, que aparentemente daba respuesta a sus características demográficas y urbanas; éste se conformaba por dos parroquias., Santiago  y San Sebastián, ayudas de parroquias, conventos, templos y capillas. En 1802 Zeláa e Hidalgo señaló  que había en la ciudad diecisiete capillas públicas repartidas en los diferentes barrios de la ciudad: el Espíritu Santo, Santa Ana, San Antonio de Padua, conocida como San Antoñito, la del campo santo al sur poniente de la mancha urbana, San Isidro, El Calvario, Santiago Apóstol en la margen sur del río, el Señor del Mezquite en la salida al camino real de Celaya, la del Señor San José, a un lado del templo de San Sebastián, la del campo santo de San Sebastián, al norte del río y al poniente de la mancha urbana, La Cruz del Cerrito, San Juan de los Álamos, la Trinidad, San Roque, San Gregorio, Santa Catalina Mártir y la Divina Pastora en el barrio de San Francisquito.

A pesar de eso, a finales del siglo XVIII el cabildo de Querétaro se había dirigido al rey solicitando se crearan tres nuevas parroquias en la zona al sur del río. El cabildo señala “… que parecía increíble que una ciudad de tal importancia, la tercera en orden de todas las de América Septentrional tuviera provisto un solo curato…”. En respuesta a la petición, el 22 de abril de 1805 el arzobispo de México Xavier de Lizana y Beuamont decretó la creación de tres nuevas parroquia en la ciudad que, unidas a las dos existentes, conformaron la siguiente lista:

• parroquia de Santiago

• parroquia de San Sebastián

• parroquia del Espíritu Santo

• parroquia de Santa Ana

• parroquia de la Divina Pastora o San Francisquito

La creación de las nuevas parroquias manifestó la condonación entre la administración religiosa y la densificación del espacio urbano, como consecuencia del incremento demográfico. Para los últimos años del virreinato la ciudad estaba integrada bajo un sistema de administración religiosa que respondía cabalmente a los valores de la época y a las exigencias urbanas de la ciudad.

Compañía de Jesús, Querétaro, acuarela Águila Herrera

SAN SEBASTIÁN, litografía siglo XIX

San Francisquito, foto de Pilar Carrillo

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