Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO REPUBLICANO

GARITA DE MÉXICO

(Prolongación de Ejército Republicano esquina con la calle de 20 de Noviembre en la colonia Carretas, unos dicen que el kínder, otros que estaba donde hoy es la primaria)

FOTO: ESPECIAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1867 la ciudad de Querétaro tenía ocho entradas y salidas, las que estaban fuertemente custodiadas por guardias que pernoctaban en antañonas construcciones del siglo XVIII llamadas garitas, donde los viajeros pagaban derechos e impuestos por el paso de personas y mercaderías. La más importante de ellas fue la de México, misma que estaba ubicada sobre el Camino Real de Tierra Adentro, justamente entre las haciendas de Callejas y Carretas, subsistiendo a la guerra de Independencia y funcionando hasta 1883 en que se abolieron las garitas en todo el país por ser ruinosas para el comercio nacional. Ya sin uso, el edificio se fue deteriorando al grado que en 1981, el gobierno de Rafael Camacho Guzmán decidió demoler lo poco que quedaba de él y construir el jardín de niños que actualmente ocupa el predio y un particular también construyó un edificio de tres pisos.

El 19 de febrero de 1867 fue el lugar donde los principales generales imperialistas recibieron con grandes galas y gente del pueblo a Maximiliano de Habsburgo en lo que sería la última etapa de su gobierno. Con el objeto de abrir una salida y entrada entre la línea de circunvalación, Miramón prepara y pone en ejecución el día 11 de abril un cuidadoso plan para tomar a sangre y fuego la garita de México, importante edificio situado al sureste de Querétaro y que antes del sitio siempre tuvo intenso movimiento económico para el cobro de alcabalas de todos los efectos y personas que iban y venían de la capital del país. Todavía las sombras de la noche cubren el valle cuando en la plazuela de La Cruz se forma una columna poderosa imperialista, la que, al despuntar el alba de rosáceos tonos de color, se mueve por la calzada de Los Cipreses (actual calle 20 de Noviembre pasando Manuel Acuña) hacia el campo de combate. Esta pintoresca y arbolada calzada ya aparecía en el plano de la ciudad levantado en 1796 por don Manuel Estrella y Fernández, la que se denominaba “Carrera del Acueducto” porque allí terminan los Arcos y ocupaban toda la calle que es el costado sur del convento crucífero. Se le comenzó a llamar “de los cipreses” por la gran cantidad que de ellos se asomaban por la barda del huerto del convento vecino, los que fueron cortados para dar de comer a la caballada imperialista. Apoyan el avance de esta formación sólida fuegos convergentes de La Cruz y San Francisquito, dirigidos en contra de las tropas republicanas comandadas por los generales Riva Palacio y Vicente Jiménez y el coronel Ignacio Manuel Altamirano. ¡La inteligencia cultural de México en un campo de batalla!

El ataque imperial es formidable a través de los Dragones de la Emperatriz, el Batallón del Emperador, los Cazadores de África y los Húsares que tienen el encargo de cubrir La Cruz y extenderse por el llano de Carretas, al que se acercan temerariamente hasta cruzar sus bayonetas con las de sus enemigos, cargando vigorosamente sobre la garita de México y casas circunvecinas, las que en su mayoría eran fincas campestres para los fines de semana de los ricos queretanos. La resistencia chinaca es verdaderamente heroica durante la lucha que se desarrolla en el lapso de una hora. Es encarnizado el combate y quedan muchos muertos y heridos, entre éstos contamos a los imperialistas capitán Pitner, teniente La Roche, al conde Rotosky y al joven y famoso Lubic por quien Maximiliano tiene especial estimación y de quien se decía pertenecía a las mejores familias de Polonia. Salm Salm se salvó de morir con la cabeza deshecha por un riflazo que le fue dirigido desde la garita

en cuestión, casi a quemarropa y que un subordinado desvió el fusil enemigo con el brazo. Rechazado el asalto de “los cangrejos”, los liberales obtienen un triunfo definitivo para sus aspiraciones y una clara advertencia para aquéllos de que no podrán abrir ninguna brecha, no digamos para salir de la plaza: ni siquiera para tener comunicación con el exterior.

En la garita de México se encontraba dormitando en la madrugada del 27 de abril con sus valientes surianos el general Vicente Jiménez y en la hacienda de Callejas hacían lo mismo los coroneles Vicente Villada, Franco y Carrillo. En el sur estaban Régules y Francisco Vélez y en El Jacal vigilaba el general Manuel Márquez. Todavía las sombras de la noche cubrían la ciudad cuando ya Maximiliano estaba de pie rodeado de Salm, Basch, Blasio, Pradillo y Miguel López, disponiendo que los Húsares y su guardia personal se concentraran en la plazuela de La Cruz, listos todos para una eventual salida. Las valijas y caballos están listos para marchar desde las cuatro de la mañana. Mientras tanto, por los escarpados de la ladera sureste de El Sangremal, avanzan lentamente las fuerzas de Severo del Castillo tratando de que sus pisadas no sean escuchadas en las trincheras republicanas, ocultándose entre la nopalera y el organal.

Antes del amanecer se hallaban ya listas las tropas reaccionarias y orientadas de acuerdo a sus objetivos, y a partir de las cinco de la mañana se desencadenó de un modo preciso la maniobra prevista, iniciando con un intenso cañoneo de La Cruz sobre la garita de México. Hasta allá llegan Corona, Riva Palacio y Altamirano, diciendo el primero al último que dijera a Jiménez que se sostuviera y que pronto le llegarían refuerzos. Desde la azotea del pórtico principal de la garita de México responden los cañones republicanos pero, ¡oh sorpresa! Se creía que nada más era el ataque de artillería y tarde se dieron cuenta de que los fusileros de Severo del Castillo ya estaban venciendo los muros y parapetos de adobe y sacos de tierra. Una bala de cañón bien dirigida arrancó la cabeza de un sargento y el brazo de otro, de apellido Tlatempa, salpicando de sangre, trozos de carne y sesos a los generales Jiménez y Vélez, así como al coronel Ignacio Manuel Altamirano. No me explico por qué los sitiados no encontraron al principio ninguna resistencia ni en la garita de México defendida por el general Vicente Jiménez ni en las posiciones frente a la Alameda, de donde se retiraron los sitiadores a gran distancia, si todo parecía que los

republicanos ya sabían lo que intentaban los imperialistas gracias al sistema de espionaje establecido desde la plaza.

Dijo el coronel Ignacio Manuel Altamirano que de haber logrado Severo del Castillo apoderarse de la garita de México hubiera tenido que retirarse el Ejército Republicano de Querétaro por haber perdido diez mil hombres, la posición de El Cimatario y del oriente, lo que dejaba a dicho bando reducido al ejército del Norte, a la caballería y a una parte de las tropas de México. “…la resistencia de la garita (de México) tuvo más trascendencia ese día de la que se supone”.

En el año de 2016 el INEGI hizo una investigación a través del cronista Adonai Infante para que –utilizando tecnología de punta y planos de 1867 y de 2017- determinara con precisión el sitio que ocupaba la garita de México, ya que para ellos Ramírez Álvarez, Rabell Urbiola y este armero placero estamos equivocados: el lugar que señalé al principio de esta columneja lo hemos tomado de José Guadalupe Ramírez Álvarez, pero ese edificio realmente era el mesón de Carretas, no la garita de México, y a ésta la ubican en la esquina de enfrente, es decir, donde está la otra escuela en esa calle de 20 de Noviembre, pero pegada a San Francisquito, en la lateral empedrada. El argumento principal de Adonai Infante se refiere a que las garitas tenían torreones y otros elementos militares o castrenses en su construcción, al alojar milicias virreinales en la mal llamada Colonia y, ya luego de la independencia, tropas nacionales. El edificio de la foto que presento corresponde pues al mesón de Carretas y no a la garita. ¡Qué bueno que el flaco Adonai me hizo la corrección antes de que el eficiente y eficaz Hugo Burgos García me hiciera el favor de patrocinarme mi más reciente libro sobre los principales lugares donde se desarrolló el Sitio de Querétaro del 7 de marzo al 15 de mayo de 1867!

Presento gráficas de ambos lugares para que nuestros amables cinco lectores peregrinos se den una idea.

LES VENDO UN PUERCO TAMAÑO MUNDIAL SI NO ME CAOMPAÑAN EL LUNES 15 DE MAYO A CELEBRAR LOS 150 AÑOS DEL TRIUNFO DE LA REPÚBLICA EN QUERÉTARO, TEATRO ALAMEDA 18:15 HORAS, CON LA CONFERENCIA DE LA GRAN HISTORIADORA PATRICIA GALEANA, ADEMÁS DE QUE LES REGALARÉ MI NUEVO LIBRO, “QUERÉTARO GÉNESIS CONSTITUCIONALISTA”

FOTO: ESPECIAL

Comentarios

Comentarios