Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO DELEGACIONAL

ARRIBA CARRILLO QUE TAMBIÉN ES PUERTO

Ante este grito tradicional y guerrero de los antiguos vecinos de la delegación de Felipe Carrillo Puerto, me permito contarles que el efectivo Salvador Martínez Ortiz, me hizo el anuncio de que ciertas personas querían que el Ayuntamiento capitalino cambiara el nombre de la delegación Felipe Carrillo Puerto y el correspondiente a la cabecera delegacional, que en ese caso coincide con el de toda la demarcación. El muy trabajador cronista delegacional, profesor José Antonio Marín Vargas, también se sumó a dicha idea y hasta sospecho que es el autor de la misma. El buen amigo Chava, panista de muchos años me hizo favor de oír mi humilde y peregrina opinión que es esta:

La comunidad de San Miguel Arcángel se congregó a mediados del siglo XVI, un poco después de la fundación del pueblo de indios de Santiago de Querétaro, aunque aclaro que es muy improbable que hubiera un asentamiento prehispánico allí porque es el punto más bajo de la hoy ciudad capital y la existencia de espejos de agua y lagos hacía imposible que allí se poblara, caso contrario al del pueblo de Juriquilla donde hasta ruinas existen en el actual campo de golf, cosa que preocupa a mis amigos Torres Landa por aquello del INAH. Los primeros habitantes de este poblado de San Miguel fueron indígenas aliados de Fernando de Tapia, venidos de las hoy entidades de Guanajuato, Hidalgo y Estado de México, a los que se les entregaron mercedes reales para establecerse. No dejo de subrayar que los descendientes de estos indios fueron despojados de sus tierras al fundarse haciendas en las cercanías.

Siguiendo con el pasado de la actual delegación de Carrillo Puerto, el nombre del pueblo de San Miguel Arcángel cambió al de San Miguel Carrillo porque se le agregó el apellido de la familia que obtuvo y construyó la hacienda de Carrillo en el siglo XVIII, en terrenos que habían pertenecido a Jurica, La Era y San Pedro y San Pablo, además de Mompaní y Tlacote El Alto.

Existen en la comarca todavía restos de cascos de haciendas y sementeras del siglo XVIII, además de capillas del mismo siglo, resaltando el estado de conservación de la ex hacienda de El Tintero que la familia Müeller ha restaurado bellamente.

Hasta el siglo XX llega el cambio de nombre por el de Felipe Carrillo Puerto, al ser asesinado por los de la huertitas el mártir yucateco después de haber realizado como gobernador de Yucatán una impresionante obra social en favor de los mayas, obreros y campesinos. La gente del vulgo piensa que el nombre que se le impuso a la delegación municipal de Felipe Carrillo Puerto obedeció a que éste y el gobernador queretano José María Truchuelo eran muy amigos. Pues sí, coincidían en su pensamiento socialista y fueron gobernadores casi al mismo tiempo y eran jacobinos obregonistas, pero cuando se impone el nombre del Peregrino del Sureste a la demarcación en cita Truchuelo ya no era gobernador de Querétaro sino don Abraham Araujo, mismo que llevó la iniciativa hasta la Legislatura local el 29 de diciembre de 1927, misma que derogó ese decreto y el 15 de noviembre de 1928 la convirtió en subdelegación conservando el nombre del líder socialista. Fue hasta el 3 de julio de 1941 que la Legislatura del Estado le autorizó al gobernador Noradino Rubio Ortiz su iniciativa de volver a la demarcación el carácter de delegación municipal, cosa que hasta la fecha ha mantenido. Don Noradino Rubio –como buen líder campesino que fue- sí trató siendo muy joven a Carrillo Puerto, hasta conoció a Alma Reed, La Peregrina, musa del mártir y cuyo amor terminó en tragedia. A ella la conoció en México cuando ya estaba en edad avanzada pero todavía grandota, sin corvas.

La Casta Divina y los conservadores peninsulares no le perdonan todavía a Carrillo Puerto que haya iniciado con el divorcio súper expedito a solicitud de una sola de las partes para declarar terminado un matrimonio, adelantándose ochenta años a Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno en el entonces Distrito Federal. Menos aún se lo perdonan al ser el primero en utilizar esa vía jurídica para separarse de su aristócrata mujer, Isabel Palma, para casarse con la Peregrina de ojos claros y divinos.

Considero pues que esa iniciativa de cambiar el nombre de la delegación de Felipe Carrillo Puerto por otro es atentar contra un hecho histórico que cuando menos  nos viene del siglo XVIII en que era San Miguel Carrillo.

La Legislatura ya no autoriza esos cambios desde 1992 sino los propios ayuntamientos tienen la competencia para hacerlo. Quizá la idea es de gente bonita que se siente menos por las burlas que les hacen de vivir en Carrillo que es puerto sin playa ni hoteles de lujo sino de menos cinco estrellas. Les vendo un puerco ignorante y snob.

Comentarios

Comentarios