Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO EMPRESARIAL

Hombre de iniciativa, empresario, triunfador  y muy trabajador, originario de Cadereyta de Montes, al igual que sus padres: Amado Muñoz Velázquez, quien era agricultor y ganadero; y Natividad Mejía Ocampo, su madre. Nació Emiliano el 22 de mayo de 1939. Realizó sus estudios en la primaria Justo Sierra, la secundaria y la preparatoria las cursó juntas en cinco años en la Universidad Autónoma de Querétaro.  Se casó el 2 de octubre del año de 1965 con Magdalena Flores Sánchez; su boda religiosa fue en el templo de La Congregación en Querétaro y la fiesta tuvo lugar  en Cadereyta. Procrearon cuatro hijos: Hugo, Roberto Emiliano, Magdalena y Orlando y a la fecha tiene ya nueve nietos.

Después de haber realizado la preparatoria muere su padre y decide regresar a su tierra natal a trabajar, para entonces ya contaba con la edad de dieciocho años. Comenzó a destacar en la rama del comercio, donde vendía semillas en la casa de Mina y todos los domingos en el tianguis, o bien, en el mercado principal. Junto con él vendía mercancías su amigo Luis Hitler, compitiendo siempre para ver quién era el mejor y ahora, a más de cincuenta años, ambos prósperos y felices y tan amigos como siempre.

Después de un tiempo en la venta de las semillas, decide incursionar en otros giros y decide incursionar en la  compra y venta de ganado; luego se da cuenta que no había cerveza Corona en el municipio de Cadereyta, puesto que únicamente se comercializaba la Moctezuma y Cuauhtémoc, por lo que comienza a explorar el mercado y las franquicias. Dándosele las cosas, conoce a don Antonio Espinosa Silis, entonces concesionario de la gran empresa Corona en Querétaro -quien era el padre de Antonio Espinosa Ugalde- de ahí hace amistad con ellos en el año de 1958. Y así fue como empezó a trabajar con esos apreciados empresarios queretanos,  fungiendo como distribuidor y manejando su camioneta propia. Cabe mencionar que su patrimonio comenzó a formarlo con quinientos pesos, mismos que su madre le obsequió.

La primera bodega de Corona en Cadereyta fue en un local propiedad de Manuel Urbiola Reséndiz, donde comienza a distribuir la cerveza en Cadereyta, Tolimán y Ezequiel Montes. A través del tiempo se dividió la concesión de la cervecera en el estado entre San Juan del Rio y Querétaro, y en aquél estaba al mando Antonio Vital, por lo que estando trabajando  con él  le dio la oportunidad de ir por la cerveza directamente al Estado de México, sin ningún intermediario.

Para el año de 1964 conoce en la Ciudad de México a don Nemesio Díez Riega, el dueño de la Corona en todo el mundo, de quien se hace gran amigo. Un día le pide Emiliano a don Nemesio que le deje ser concesionario; pero fue hasta después de tres meses de ruegos y pruebas que le ofrece salir del pueblo de Cadereyta y le recomendó que se dirigiera a Naranjo, Veracruz, para que realizara un estudio de mercado y un reporte de todo lo que veía. Tiempo después le dice que el siguiente lugar es Tuxpan, en el mismo estado de Veracruz, y  que ahí realizara un reporte de cantinas y  bares. Le llevó dos largos meses esa tarea, pero después de todo ese trabajo extenuante, le dijo don Nemesio a nuestro Emiliano que ha decidido que empiece a ser concesionario en su tierra natal. Y así, después de obtener su primer camión, realizaba jornadas de hasta dieciocho o veinte horas diarias, pues lo que más deseaba era prosperar rápidamente.

Su primera bodega propia fue en la calle de Allende en la antigua villa cadereytense, donde compró una casa exprofeso. De esa manera fue creciendo poco a poco, teniendo como fruto de su éxito una nueva bodega en el año de 1979.

El día de hoy tiene una hectárea de bodega y no se dan abasto. Mientras que a don Antonio Espinosa Ugalde, le quitaron la vieja concesión queretana los Díez toluqueños—pues le exigieron mucha inversión—,a don Emiliano no le retiraron la franquicia.

Siguió trabajando y comprando bodegas, la segunda que instaló fue en Jalpan de Serra -donde también fue un gran éxito-  para después posicionarse en Pinal de Amoles, San Joaquín, Agua Zarca y Peñamiller. Todo un gran empresario con miras a la superación.

Afortunadamente nunca han tenido percances sus choferes, pues la clave es que trabajan con responsabilidad y entusiasmo, aunque los que manejan los tráilers en la Sierra Gorda lo hagan atascadamente.

En 1972, cuando don Antonio Calzada Urquiza era candidato a gobernador del estado de Querétaro, lo invitó a ser candidato a presidente municipal de Cadereyta para el período 1973-1976, llegando así a tal puesto, luego de que don Antonio Calzada lo convenciera para dividirse entre sus negocios y la alcaldía. Fue todo esto en un tiempo de vacas flacas para los municipios, en que nadie le quería entrar a los puestos públicos por la falta de presupuesto y el presidente municipal en turno terminaba metiéndole de su propio recurso para sacar adelante la administración.

Dentro de sus obras destaca la creación del Hospital General, además de la incorporación de la secundaria a la Secretaría de Educación Pública. La incorporación a la SEP fue un trabajo continúo, toda vez que no cumplían con el requisito de impartir clase a por lo menos cuarenta y cinco estudiantes en el primer grupo, por lo que se trasladó a San Joaquín y a Ezequiel Montes para convencer a maestros y alumnos de primaria de inscribirse en el plantel;  lo consiguió y de esta manera se mantiene la secundaria incorporada en la SEP y –desde 1992- en la USEBEQ.

Dentro de sus aficiones, contamos a la fiesta brava,  acotando que su torero preferido es  “El Juli”, además de “los jóvenes”  de México: Eloy Cavazos y Manolo Martínez. Y  en materia de futbol el negocio lo lleva a irle al Toluca y al Santos por aquello del “territorio Corona”. ¡Quién sabe qué dictó su corazón cuando se enfrentaron en la final de la primera división Gallos Blancos contra Santos en el estadio Corregidora el 31 de mayo de 2015!

Podríamos resumir que han sido muchos sus logros y satisfacciones: formó una hermosa familia y logró su crecimiento en todos los sentidos. El éxito nunca se le trepó a la cabeza y cada mañana amanece con más bríos como si en ello se le fuera la vida.

En los últimos meses se hizo aficionado al paciente deporte de la pesca, por lo que al darse cuenta de que en la zona de la presa Zimapán existe un gran desarrollo de la pesca deportiva con más de setecientas lanchas aparcadas en los muelles de Tzibanzá Cadereyta, decidió construir un hotel ecológico en el punto geográfico denominado Xodhé, en la propia ribera cadereytense, donde ofrece cabañas construidas de madera y adobe de la región, equipadas con instalaciones nobles para el medio ambiente como sanitarios ecodigestivos y energía solar. Sí señores, la energía eléctrica la generan sus propios paneles solares, aprovechando el intenso sol que se siente en ese oasis del semidesierto queretano. Los viajeros pueden gozar de una alberca con agua fría –que se agradece- sin químicos ni otras porquerías que dañan a la salud, además de un restaurante con excelente cocina regional.

Qué lejos quedó para esta región cadereytense los tiempos en que el gobernador Mariano Palacios Alcocer detonó la zona llevando agua y y electricidad, convirtiendo en un vergel Tzibanzá, con un camino mitad empedrado mitad terracería, mismo que estrenó la entonces primera dama de la Nación Cecilia Ocelli de Salinas. Ya luego el gobernador Pepe Calzada Rovirosa introdujo asfaltado y un eficiente concreto hidráulico arriba del empedrado. El gobernador Pancho Domínguez y el secretario de Turismo Federal, Enrique de la Madrid, inauguraron la Expo Cabañas Xodhé de don Emiliano Muñoz hace siete meses, al mismo tiempo que anunciaron el asfaltado de dos kilómetros de terracería que son los que faltan únicamente para dejar al cien por ciento la carretera a Xodhé.

El secreto de Emiliano Muñoz Mejía es tener un sueño cada día, y en él los sueños no solamente son sueños, son proyectos que dan desarrollo a su tierra y empleo para sus habitantes. De todo corazón lo candidateamos para que se haga merecedor de la presea “Junípero Serra”, que otorga cada mes de noviembre la Legislatura del Estado, por sus aportaciones al desarrollo de Querétaro, sobre todo, en las regiones más pobres. Ya es tiempo que la Legislatura y el poder público en general, volteé los ojos hacia los hombres y mujeres del interior de nuestro territorio: no solamente en Santiago de Querétaro existe el talento y el esfuerzo.

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