Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO PARROQUIAL

TEMPLO Y CONVENTO DE EL CARMEN

(Avenida Morelos esquina con calle Juárez)

Con una prosa hermosa nos dice el cronista Ramírez Álvarez sobre El Carmen: “Hermoso relicario que guarda joya preciada y muy amada de mi ciudad. Lugar atrayente para pobres y ricos, niños y ancianos, hombres y mujeres. Todos allí se postran a los pies de la Virgen del Carmelo, en demanda de piedad para los últimos instantes de la vida y los primeros de la eternidad, a los que todos tememos, más a los que todos nos acercamos irremediablemente.

Pertenecieron este convento e iglesia a la Orden de Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Alberto de México, fundada en 1585. Según dato no confirmado llegaron a esta ciudad los padres carmelitas en 1602. Pero fue hasta 1614, en la octava de Santa Teresa, cuando se fundó el convento en una ceremonia sencillísima, consistente en una misa celebrada en la casa particular del Sr. Francisco Medina.

Se opusieron a la fundación de este convento los padres franciscanos de Celaya, y para impedirla, litigaron ante las autoridades, recibiendo el 2 de enero de 1615 fallo adverso. La primitiva iglesia fue hecha pobremente gracias a la generosidad de Dña. Isabel González. Fundó el convento Fray Rodrigo de San Bernardo, Primer Provincial de San Alberto y el Primer Prior fue Fray Pedro de la Concepción.

El insigne Br. D. Juan Caballero y Ocio reedificó la iglesia y renovó el convento en 1685. Los religiosos de la Orden, queriendo dar mayor esplendor a la iglesia y comodidad al convento, dispusieron se reconstruyera en 1759 dándole la forma que hasta hoy tiene lo que de ello se conserva.

Por 1863 fue clausurada la iglesia y abandonado el convento. Después del sitio se utilizó para cuartel, siendo por ello notablemente destruida la iglesia. El 16 de julio de 1875 fue nuevamente abierta al culto gracias a las gestiones de dos piadosas mujeres. En este período fue su primer encargado fray José de la Soledad que inmediatamente procuró presentarla con decoro. A este fin encargó al artista queretano D. Vicente Juárez, se hiciera cargo de la obra dejándola éste, más o menos, en la forma actual.

Sin ser noble en su interior, es bello. Sus albos altares cintilan con mil adornos dorados entre los que destaca el café obscuro que visten los santos de la Orden que allí se veneran. Notable sí, es la Imagen de la Virgen del Carmen que data de mediados del siglo XVIII. Es bellísima, de una expresión de dulzura y candor que arroban. Su fiesta, la celebra el pueblo todo con gran entusiasmo; es una de esas fiestas que congregan a toda la familia queretana, porque la Virgen del Carmen es venerada aquí por todos…” Hasta aquí el elegante cronista Ramírez Álvarez.

Del convento sólo queda un pequeño patio convertido en casa de vecindad y desde hace sesenta años está la escuela primaria “Vicente Riva Palacio” y un grandísimo estacionamiento público propiedad de los Pérez Retana y Borja. La amplísima puerta, cuya barda aun podía verse y apreciarse su singular construcción, hacia la calle de Juárez, fue famosa por sus hermosísimos sembradíos de flores. Como éstas asomaban curiosas por la barda, se dio el simpático nombre de “Miraflores” a la calle citada.

En la parte trasera de la iglesia, sobre la avenida Morelos, estuvo el Cuartel General del famoso cuerpo de “Rurales de Querétaro”, justamente donde hoy es la escuela en cita, que se llama José María Morelos y Pavón en el turno vespertino. Frente al costado de la iglesia, ocupado ahora por moderna casa de comercio, estuvo un mercado llamado de El Carmen, que fue fundado a fines del siglo XVIII y renovado en los años de 1882 y 1897.

Durante los días previos al Sitio de Querétaro, se corrió la noticia de que los imperialistas acuartelados en el convento de El Carmen cometieron desórdenes en estado de ebriedad (como Alejandro Fernández en el palenque 2017), producto de la inactividad de la soldadesca y la despreocupación de la que hacen gala muchos oficiales, sobre todo franceses remisos en el mes de febrero de 1867, antes del comienzo del Sitio de Querétaro que inició el 6 de marzo de ese año.

El amanecer del día 26 de marzo de 1867 encontró a los sitiados fabricando parque en la casa de maestranza principal improvisada en el convento de El Carmen, por la merma sufrida en la lucha del día 24 de ese mes. Las campanas de las iglesias se trocaron en granadas y la techumbre del teatro Iturbide se convierte en balas. Una de las fábricas de proyectiles improvisadas por Ramírez de Arellano se encuentra en el ex convento de El Carmen precisamente, como escribí en líneas superiores. Muchos de los fusiles viejos y usados tienen que ser reparados sin los útiles y sin la maquinaria tan indispensable en esta clase de trabajos.

Escasean a tal grado los alimentos dentro de la triste ciudad sitiada, que en el tianguis de las afueras de El Carmen se vende la ración –no el kilo- de carne de mula asada y con un poco de sal en un peso (aproximadamente mil pesos actualizados al año 2018 en que escribí este libelo) ¡Tiernos y catitos se veían los riquillos o sus mandaderos comprando tan burdos manjares!

Los republicanos ocupan la ciudad y con ello, destinaron como cuarteles los conventos de San Agustín, Capuchinas, Teresitas, El Carmen y La Congregación además de otros lugares que antes fueron cuarteles imperialistas, entre ellos las casas que habitaron los jefes y oficiales sitiados. Ahora serían alojamiento de los altos mandos triunfantes ese 15 de mayo de 1867.

En este siglo XXI y la segunda parte del siglo XX, el bello templo de Nuestra Señora de El Carmen es de los más elegantes y adornados de la Diócesis queretana, con hermosas esculturas y pinturas así como los adornos de oro y dorados. Las misas con coros y orquestas filarmónicos, que las hacen majestuosas. El área donde se dan las confesiones es simplemente espiritual, allí donde reinan la virgen del Carmelo, San Judas Tadeo y un alto relieve que nos explica de manera didáctica La Biblia y la historia de Jesús.

EL MONUMENTO A BENITO JUÁREZ

El monumento que estuvo en el camellón de la hoy avenida Zaragoza a la altura del callejón Jesús García fue inaugurado el 21 de marzo de 1906 por el gobernador Francisco González de Cosío al cumplirse el centenario del natalicio del Benemérito de las Américas.

En 1916 la ciudad de Santiago de Querétaro sufrió la modernización de la nomenclatura de sus arterias viales y las calles fueron llamadas las que iban de sur a norte y las avenidas las que estaban construidas de oriente a poniente y viceversa. La actual avenida Zaragoza fue llamada “avenida Juárez” en sus tramos centrales, de Tecnológico a Pasteur, y en enero de 1917 fue ampliada hasta el final de Los Arcos derrumbándose varias manzanas y casitas humildes del barrio indígena de San Francisquito.

El monumento en cita estuvo en el sitio referido hasta mayo de 1967 en que el presidente municipal de San Juan del Río, Lic. Manuel Suárez Muñoz, consiguió del gobernador Manuel González Cosío Rivera, que se colocara dicha estatua en San Juan del Río, allá en el oriente sanjuanense junto a las vías, en un crucero importante pero muy alejado del centro histórico de San Juan del Río. La razón principal de la donación al Ayuntamiento sanjuanense fue el que se había construido e inaugurado en el Cerro de Las Campanas el nuevo monumento al Patricio.

LAS SIRENAS DE TILACO:

Claro que Santiago de Querétaro no está en peligro de perder la categoría de Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad en mucho tiempo gracias a las constantes intervenciones de mejoramiento de la zona monumental, ya sea en templos, ex conventos, calles, fuentes, andaderos, monumentos, estatuas y sitios insignia. Claro que las generaciones contemporáneas de las grandes obras las van a criticar por las molestias que éstas generan, pero las generaciones venideras las disfrutarán y agradecerán; verbigracia: Venustiano Carranza fue repudiado por abrir la hoy Calzada Zaragoza hacia el oriente en febrero de 1917 destruyendo casitas del barrio de San Francisquito y por ampliar la hoy Ezequiel Montes de la actual avenida Hidalgo hacia el Río Querétaro. Manuel González de Cosío fue objeto de diatribas cuando abrió Ezequiel Montes de Madero hacia Zaragoza en 1962, al igual que Corregidora hacia el norte a partir de Morelos. A los eternos denostadores les pregunto: ¿qué sería de nuestro Centro Histórico sin las obras de carrancistas y de González de Cosío? Al tiempo.

“Porque aquel romance, porque aquel romance se hizo canción” Autor anónimo.

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