Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO DE AYER

Fui los días 25 y 26 de agosto de 2017 a dictar una conferencia sobre Maximiliano de Habsburgo a la bellísima ciudad de Acámbaro Guanajuato y no saben qué orgía de paisaje y carretera super bien conservada fue el camino. Pero al llegar al poblado quedé embelesado: sus bellas mujeres, sus conventos y templos que convirtieron en frailes mis pecaminosos pensamientos. Sus restaurantes gourmets, sus panes, su gente atenta y educada que se quedó hasta el final de una hora de conferencia. No cabe duda que esta corresponsalía municipal del Seminario de Cultura Mexicana es la más activa del país, aunque su alcalde les de solamente cinco mil pesos mensuales. Bravo por su presidente Octavio Guerra, un respetable y bien organizado profesor que hace milagros de treinta eventos por año con escaso presupuesto. El tema principal fue si Maximiliano estuvo allí o no y hasta la casa que lo alojó me enseñaron. Los acambarenses ignoraban la fecha de la estadía del austriaco, pero este bien peinado cronista y armero placero les llevó el dato: del 19 al 22 de octubre de 1864, cuando regresaba de su primer viaje por El Bajío, después de recorrer con motivo de las fiestas de la Independencia Nacional Querétaro, Celaya, la hoy estación Comonfort, Irapuato, León, Guanajuato, San Miguel Allende, Dolores, la horrorosa Piedad, Morelia y Maravatío.

Maximiliano fue solo, sin Carlota, quien se quedaba en la Ciudad de México reinando, al grado de ser la única mujer que ha ocupado la jefatura de Estado mexicana. Margarita Zavala quiere ser la segunda.

No es lo mismo ir a Acámbaro con una bola de briagobertos como mis amigos y hermanos de la Estudiantina de la U.A.Q. que con el muy continente de Clemente González Vizcaya y a dar conferencias y conocer la hacienda de San Isidro y a su sabio y amable dueño, el doctor Noé Silva y su hermosa madre de 92 años. ¡Ya no me quería regresar y partí plaza!

¿Pero por qué amo a Acámbaro? Pues porque es la madre y padre de Querétaro; fue fundada esta risueña ciudad en 1526, perteneciente al reino de Michoacán, y desde Guadalajara. De Acámbaro salió el primer español que pisó lo que hoy es Querétaro: Hernando Pérez Bocanegra. Los primeros frailes que evangelizaron Querétaro fueron los franciscanos de Acámbaro y no los de México ni de Xilotepec como nos han querido convencer en casi cinco siglos.

Los primeros frailes que predicaron y evangelizaron en esta zona de la ciudad de Santiago de Querétaro fueron los franciscanos de la custodia de Michoacán y no los del señorío de México, asentados en la Alcaldía Mayor de Huichapan-Xilotepec. Conforme a este argumento, puedo decir que no hay evidencia de que el guardián del convento franciscano de Jilotepec, Alonso de Rangel, haya estado en Querétaro, y tampoco lo relativo a fray Jacobo de Dacia, cuya temporalidad y espacio en Nueva España no coincide con la primera evangelización de Querétaro. El que esté la estatua de Jacobo Daciano en la plaza de los Fundadores en el barrio de La Cruz es por una sugerencia romántica del profesor Eduardo Loarca Castillo a su primo el gobernador Rafael Camacho Guzmán con motivo de los 450 años de la fundación queretana.

Los primeros españoles que arribaron a la región queretana en plan de exploración y posesión provenían eran de la tropa de Nuño de Guzmán, gobernador de Guadalajara, y fueron éstos sus primeros encomenderos provenientes de Acámbaro, que estaba sujeto a la Perla de Occidente. La Valladolid hoy Morelia ni existía.

El primer europeo al que se sometió Conni fue Hernán Pérez de Bocanegra, quien llegó a La Cañada para convencer a Conni de someterse a la Corona española. Ahí recibió aquél su bautizo y cambió su nombre prístino por el de Fernando de Tapia.

Nicolás de San Luis Montañéz, presunto tío de Fernando de Tapia, sí tuvo que ver con la fundación española y posesión de pueblos como Amealco, Huimilpan, Acámbaro, los Apaseos y Silao, pero en Querétaro no tuvo mayor importancia, resultando Fernando de Tapia de mayor estatura histórica que aquél por su obra fundacional y civilizatoria, que llevó a cabo en los momentos constitutivos de la nueva sociedad novohispana, siendo un dirigente político que batalló toda su gestión por la independencia política de Querétaro respecto a Jilotepec. En Acámbaro adoran a Nicolás por ser su fundador, pero en Querétaro fue pura faramalla de sus huevones descendientes para obtener mercedes reales. ¡Y digan que yo dije! ¡Me vale! A mis 53 años de edad no tengo por qué quedar bien con nadie. Les vendo un puerco con pan de Acámbaro.

LAS SIRENAS DE TILACO: Para muchos mexicanos y queretanos, la institución gubernamental más limpia, ética y prestigiada es el glorioso Ejército Nacional, al que ya no solamente vemos como el garante de nuestra soberanía o aliado en desastres naturales, sino en el principal protector de nuestra integridad y de nuestras libertades civiles en momentos difíciles para el país, en el que pareciera que un puñado de hideputa nos tienen secuestrados a 120 millones de connacionales. ¿Quién le tiene miedo a la acción del Ejército Mexicano? Pues los hijos de la lingada que deben algo o mucho. Los militares no quieren estar en las calles pero ante la incapacidad policial el presidente Calderón los obligó.

Cuando uno observa a los sufridos y heroicos soldados sufrir las inclemencias climáticas rondando nuestras fronteras interestatales, las carreteras federales y locales o las calles principales, se siente el alivio de que estamos en buenas manos, ya que la inmensa mayoría desconfía de ciertas policías infiltradas por los malosos. A los soldados los veo como hermanos y más si tienen como jefe a un soldado de élite, formado en la fuerza aérea y en las mejores academias militares del planeta: me refiero al muy digno, inteligente, preparado y culto general de brigada DEM Carlos César Gómez López, de los mejores mandos que hayan llegado a esta tierra, y que ojalá no lo cambien pronto de zona o región al ascenderlo a general de división (como se lo merece) porque vamos a extrañar su dignidad y trato humano. ¿Quién dijo que la firmeza y disciplina militares están peleadas con la educación y buenas maneras? En Querétaro, desde finales de los años cincuenta en que unos militares salvajes y sanguinarios mataron a mansalva al señor Rodríguez en el barrio de La Merced y a nuestra gloria local del boxeo “Pirrín” Vega en las instalaciones del cuartel general ubicado en el hoy Palacio Municipal, no ha ocurrido un hecho por excesos o abusos de autoridad por parte de nuestro Ejército. Si en Inglaterra se dice “Que Dios salve a la Reina”, aquí improviso y digo: “Que Dios salve a la sociedad de la mano de nuestros leales soldados”. Les vendo un puerco medroso y cobarde.

LA CASA DE LOS PERROS: No nos espantan las tanquetas ni los vehículos militares en las calles citadinas: nos atemorizan los hechos de sangre que suceden y que en el 99% de los casos no son culpa ni del gobierno de Peña Nieto ni de Pancho Domínguez o el de los munícipes, sino porque la sociedad está enferma. Somos egoístas, nada espirituales, consumistas, adictos a los placeres, hedonistas, ajenos a los valores y que no se han transmitido a los hijos. ¿Qué esperábamos? Hicimos a un lado las religiones de amor al prójimo y la cultura y la educación que hacen tejido social.

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