Andrés Garrido Del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO PARROQUIAL

Admirado por su infinita capacidad para el trabajo, lo encuentro laborando con sus enormes y gruesos lentes que ocultan algo de sus expresivos ojos verdes. Vestido de manera sencilla, a la campirana, su eterna chamarra de gamuza y su pelo negro negro y ensortijado, es tal y como lo conocí hace cuarenta y tantos años, amable y humilde, a pesar de su éxito económico que nunca presume.

Su extraño nombre fue por injerencia de su abuelo, el cual era una persona recta, estricta y quien admiraba a Adolfo Hitler, ya que en esos años en Querétaro y México se admiraba y apreciaban a los alemanes, toda vez que Alemania buscaba regresarle a México los territorios perdidos ante Estados Unidos; además, aún no era invadida Polonia.

Nació el 25 de agosto de 1936 en Cadereyta de Montes, Querétaro. Su padre fue Roberto Antonio Velázquez Vega, sastre y después comerciante en una tiendita de la comunidad de San Gaspar. Su madre fue la señoras Pureza Olvera Novoa, quien apoyó a su esposo en el comercio; juntos procrearon cinco hijos a quienes llamaron Roberto, Luis Hitler, Yolanda y Edith, de los que sólo viven tres. Ambos progenitores eran originarios de Cadereyta. Su familia es de línea ancestral de Querétaro, por Julián Velázquez Feregrino, quien fuera fundador del pueblo de Corral Blanco, hoy la cabecera municipal de Ezequiel Montes.

Su infancia fue de juegos como el voleibol y básquet, sin embargo su maestro consentido, Jesús Llamas Rodríguez, fue quien lo formó en un equipo de beisbol, deporte que hoy en día sigue siendo su pasión, asistiendo desde los años sesenta a las finales de las ligas nacionales, incluyendo el mítico estadio del IMSS en la ciudad de México, donde un escuincle de cuatro años de edad no lo dejaba ver a gusto los partidos con sus berridos.

Se hace chofer a la edad de 17 años con un vehículo prestado, de ahí se fue a trabajar a la construcción de la carretera a Piedras Negras, donde estuvo laborando por tres meses. Para 1954 cumplió el sueño de comprar su primer camión propio.

Se casó en el templo de La Congregación en el año de 1960 a la edad de 24 años con Ángela Barrera Barrón quien naciera en la ciudad de Querétaro. Han procreado seis hijos: Ana Eréndira, Érika Trinidad, María de los Ángeles, Pureza Berenice, Antonio y Arlette.

Su primer viaje fue en el año de 1964 teniendo como destino Villahermosa; en ese tiempo ya existía el puente de Coatzacoalcos, por lo que no fue un viaje pesado, sin embargo de alguna manera destaca que todos los viajes, por el simple hecho de viajar son peligrosos, siempre con riesgos, pero  nunca se encontró en una situación con mayores consecuencias. La mayoría de sus viajes fueron de Cadereyta a México; sin embargo, conoce todo el estado y la República Mexicana. Con un brillo en los ojos menciona que su municipio favorito es sin duda alguna su lugar natal, Cadereyta, después le siguen Acapulco y Mérida; y para el otro lado le gustan Ensenada y Tijuana. Uno de sus empleadores que recuerda con mayor cariño fue la Constructora El Águila, de 1963 a 1968.

Con el gobernador Juventino Castro, llegó al comité municipal del PRI, por invitación de don Francisco Vega Reséndiz, y en los años de 1970 a 1973 se convierte en Presidente Municipal, con un presupuesto muy pobre de tan sólo $650,000.00. Cabe destacar que pese al pírrico presupuesto tuvo varios logros, sobre todo en obras: la creación del salón Juárez, el auditorio Ezequiel Montes, la plaza de la parroquia, dando también el apoyo económico a todas las delegaciones del municipio de Cadereyta de Montes. También derrumbó el atrio a razón de que ya estaba muy deteriorado, además de descuidado y sólo era utilizado como mingitorio y sanitario público. Nuevamente, con su amigo tan querido Enrique Burgos García en el gobierno,  vuelve a ser Presidente Municipal de 1991 a 1994. Para entonces contó con un presupuesto de $6,500,000.00; y pudo realizar una obra muy importante, la construcción de un auditorio nuevo entre otras cosas.

Su canción favorita es  “Paloma viajera”, no tiene preferencia por algún artista en especial, sin embargo le gusta como canta Vicente Fernández. Su película consentida es “El Último Cuplé”, con Sara Montiel.

Actualmente es un exitoso empresario en las ramas del transporte y gasolineras, pues su padre inició desde el año de 1940 con la franquicia más importante en materia de combustibles.

Es creyente  guadalupano completamente y a la fecha sigue despertando con un sueño para cada día. Su voz suave y apagada nada tiene que ver con la energía con la que trabaja y dirige.

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