Alma Carolina Viggiano

COLUMNA INVITADA

A favor de todo lo que esté en contra

En los últimos días circularon dos videos sobre un enfrentamiento en Puebla entre militares y grupos delincuenciales llamados huachicoleros. En el primer video que se dio a conocer, se alcanza a observar a un militar que dispara a uno de los huachicoleros que tenían sometido en el piso, lo que ha sido señalado cómo una ejecución. En el otro se ve como uno de los mismos huachicoleros le dispara por la espalda a un militar y este cae aparentemente muerto.

A raíz de estos hechos se han dado un sinnúmero de manifestaciones, principalmente para defender a los civiles que presumiblemente son delincuentes, como si la muerte de un militar fuera menos importante. Este es sólo uno de muchos casos que se han suscitado, ya que entre los años 2000 y 2016, se calcula que han muerto alrededor de 718 militares producto del combate contra el crimen organizado.

Se trata de un tema cuya discusión lleva más de una década. Por una parte hay quienes opinan que los militares deben volver a sus cuarteles y, por la otra, quienes consideramos que su participación es fundamental para resguardar la seguridad de los mexicanos y que su actuación debe regularse en la ley.

Personajes como Andrés Manuel López Obrador aprovechan estos hechos para divulgar mensajes oportunistas y difamadores, al grado de llegar a desinformar para sostener que si llega a la Presidencia meterá al Ejército a los cuarteles. Sin embargo, no se ha dicho qué propone para enfrentar al crimen organizado, sólo dice que a partir del primer día de su Gobierno las cosas van a cambiar, que no habrá corrupción, impunidad ni delincuencia, como si a la llegada del mesías todo cambiara como por arte de magia.

En México, la delincuencia organizada es una amenaza para el buen funcionamiento del Estado y para la paz dentro de la sociedad. En ese sentido, estos delincuentes son enemigos de nuestro país porque son personas que no respetan la vida de nadie y cuyo único interés es infundir terror y obtener ganancias mediante actividades ilegales que ponen en riesgo la tranquilidad de todas las demás personas. Sin duda los derechos humanos de todos deben ser respetados, pero también debemos valorar a quienes arriesgan su vida por la seguridad de los demás.

Si López Obrador cree que existe otra alternativa, que nos diga cuál es, pero que no engañe al pueblo de México, de lo contrario su actitud pareciera ser, siempre, del lado de los que estén en contra del sistema, aunque sean presumiblemente delincuentes. Su actitud es de un populismo autoritario sin límites, irresponsable y oportunista a grado tal que atenta contra la democracia.

Lo que México necesita son gobernantes responsables y con carácter para tomar decisiones y no oportunistas que sólo busquen el poder por el poder, que desde ahora amenazan con dar marcha atrás a los avances que todos hemos
construido.

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