Alma Carolina Viggiano

COLUMNA INVITADA

Yo también

Hace unos meses, la actriz Alyssa Milano invitó a través de Twitter a denunciar casos de abuso y acoso sexual. Decenas de actrices como Salma Hayek, Reese Witherspoon, Angelina Jolie, Kristen Stewart, Jennifer Lawrence, entre otras, denunciaron haber sido acosadas por el productor Harvey Weinstein, uno de los ejecutivos más renombrados de Hollywood.

Estas denuncias hicieron resurgir el Movimiento #MeToo, creado por la activista Tarana Burke en 1996, y detonaron que más actrices hicieran públicas sus experiencias en contra de este y otros productores, quienes buscaron recibir favores sexuales a cambio de impulsar sus carreras.

Miles de comentarios  a favor y en contra de este movimiento se convirtieron en tendencia en redes sociales. Destaca la carta suscrita por alrededor de 100 actrices e intelectuales francesas quienes afirmaron que “la violación es un crimen. Pero el coqueteo insistente o torpe no es un crimen, ni la galantería es una agresión machista”.

Sin duda puede darse el caso, no sólo en el mundo del espectáculo sino en cualquier ámbito laboral, en el que una persona coquetee insistentemente con alguna compañera de trabajo.

Sin embargo, es diferente cuando la insistencia es realizada por un superior jerárquico, toda vez que, en ese caso, hay una relación de subordinación que coloca al hombre en una posición dominante en la que ejerce su poder para conseguir un propósito de índole sexual.

No es lo mismo enfrentar el acoso de un  compañero de trabajo, que se encuentra en igualdad de condiciones, que enfrentar a un jefe, con quien existe una subordinación, de la que depende la permanencia en el empleo. En ese caso, aun cuando mediara la voluntad de la mujer, ésta pudiera estar viciada por el hecho de no querer perder su empleo.

Por ello, hace algunos meses presenté una iniciativa, que fue aprobada por el Pleno de la Cámara, para incluir como medida de protección la separación física del agresor y la víctima cuando se presuma que existe violencia laboral.

El acoso sexual no sólo se manifiesta en Hollywood, sino en todos los ámbitos y se trata de una manifestación de violencia contra las

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