Alejandro Angulo

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Hacia una política energética y su mercado en México

Considerando que el proceso histórico de la industria de energía en México, a diferencia del de Estados Unidos, inicia con el sector privado a inicios de 1900, para transitar a mediados de ese siglo, a manos del sector público y finalmente, a partir del 2013 con la Reforma Energética, hacia un modelo mixto con participación del Estado y las empresas, en un contexto de mercado.

Partiendo del hecho que México cuenta con una matriz energética más o menos diversa, en cuanto a fuentes de energía (agua, geotermia, nuclear, viento, sol, biomasa y combustibles fósiles), más no así en relación a la dependencia preponderantemente de los combustibles fósiles.

Tomando en cuenta que el país no depende del suministro de energía del exterior, sino por el contrario, es exportador, con un déficit solamente en cuanto a combustibles procesados (gasolina, diésel etc.).

Aunado a lo anterior, México en términos generales cuenta con una infraestructura de Centrales y redes para su conducción y transmisión suficientes tanto para el corto como mediano plazo, a pesar que la principal debilidad se halla en la eficiencia con respecto a las perdidas por conducción.

Que México ha asumido compromisos internacionales y nacionales para combatir el cambio climático, teniendo para ello un calendario con metas a cumplir, lo que implica, en términos de transición energética, migrar gradualmente a fuentes de energía limpia en el corto y mediano plazo.

Que el sector de la industria de la energía no es en el momento la causa para empujar el desarrollo económico, salvo en algunas regiones específicas, sino más bien, es la demanda la causa (por un mayor número de personas, el crecimiento urbano e industrial) de la tasa de crecimiento energético.

Que el esquema de acceso energético, principalmente en cuanto a energía distribuida se refiere, ha permitido que una parte de la población incorpore energía limpia a partir de sol mediante celdas fotovoltaicas, mostrando una tendencia creciente en todo el país, motivada por el ahorro económico.

Considerando que el sector industrial y la población (o consumo residencial), son los dos actores centrales que demandan mayor energía, a diferencia del resto de los demás sectores.

Que, por otra parte, existe un grave rezago en materia de progreso tecnológico nacional en cuanto a investigación y nuevas tecnologías propias y, aunado a un sector productivo incipiente, de bienes y equipos para el aprovechamiento de energías limpias.

Partiendo de que la reforma energética, desarrollo un esquema, que, si bien rompe con el monopolio vertical del estado, para aperturar la participación de la iniciativa privada en la inversión y los mercados energéticos, no abandona el control en varios aspectos como la regulación, la planificación y la propiedad de las redes de conducción y transmisión principalmente.

Y tomando en cuenta que, en términos de porcentaje de inversión en el sector de energías, la mayor parte que se registra corresponde a la inversión extranjera.

Que para efectos de atracción de mayor inversión y participación en el mercado por parte de nuevos actores, el costo marginal de producción de energía que regula el estado no es un aliciente.

Por último, la escasa experiencia del país en materia de mercado energético, tomará varios años su aprendizaje, sobre todo para las instituciones como la SENER y la CRE. Así como también, la centralización de las facultades y atribuciones en manos de la federación resta capacidad de desenvolvimiento regional y estatal.

En esta medida, es posible reflexionar sobre una política en materia de energía y mercados en los siguientes términos:

Pensar en el corto plazo en función de la competitividad del sector industrial a partir de generar ahorros por la relación de costo energético por unidad de producción.

Al igual, para el corto plazo, desarrollar y fomentar mecanismos financieros accesibles a la población, a fin de mantener e incrementar la adopción de energías limpias en su consumo

Fomentar el desarrollo de figuras asociativas colectivas, para la generación de energías limpias que puedan colocar en el mercado de energías distribuidas, e incorporar reformas a la ley para aumentar hasta 1,000 kw  este segmento, aunado a una distribución de competencias para los estados que repercuta en la creación de capacidades institucionales como las agencias estatales de energía, mecanismos financieros, generación de información, facilitación en trámites, transición energética en el consumo del sector público, principalmente en alumbrado público y bombeo de agua.

Propiciar la elaboración de programas estatales en materia energética con metas cuantificables y medibles, y marcos jurídicos acordes

Crear marcos regulatorios estatales con respecto a la obligatoriedad de dotar de al menos un 5% de energías limpias en los procesos productivos y en la generación de electricidad a partir de la biomasa de los residuos

Incrementar el porcentaje de energías limpias en la matriz energética al mediano plazo

Fortalecer la investigación y desarrollo tecnológico en México

Apoyar y fomentar la producción de tecnologías, bienes y equipos para el sector de energías limpias

Impulsar el mercado de Certificados de Energía Limpia

Apoyar a la PYMES con financiamiento para la incorporación de energías limpias en sus empresas

Regular en la creación de nuevos parques industriales la dotación de energías limpias, asi como el de fomentar la creación de clúster de energías.

 

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