ALEJANDRO ANGULO / ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Modos de Oír “La Ciudad”

Lo que podemos llamar aún ciudad, la Querétaro, al igual que las del resto del mundo, experimentan un crecimiento en población, migración y expansión urbana y, que en el caso queretano, la tendencia se prolongará hasta el 2030 auspiciada principalmente por la tasa demográfica de natalidad y la llegada de migrantes de otros estados del interior, siempre y cuando, su crecimiento económico se sostenga como hasta ahora, para seguir siendo un estado atractor.

No obstante, en los últimos 15 años, ya no sabemos con certeza qué es en realidad la Ciudad como tal, además de ser un espacio que concentra población, producción industrial y servicios o tantas otras cosas más. Cada quien define lo que es la Ciudad, pero en todo ello, hemos dejado de oír a los demás, y será porque ahora la Ciudad es tan sólo diversas formas de vida urbana. Así encontramos en cada espacio de la llamada Ciudad reclamos y deseos por parte de sus habitantes, de configurar a modo su colonia, vecindario, fraccionamiento, vialidades, edificios históricos, centros comerciales y un largo etcétera. Pero lo que está ausente, es justo fórmulas que solucionen, no a modo, sino en base al interés común y la correcta planeación del espacio que nos guste o no, compartimos entre todos los que la habitamos, pero también la destruimos, la contaminamos, la expandimos, la caminamos y la sufrimos. De lo que se trata, es de entender que hoy se tiene la responsabilidad de diseñar una Ciudad, de manera conjunta, con gran innovación, con criterios de habitabilidad, sustentabilidad, de movilidad, de acceso cercano, de protección del patrimonio cultural, y con enorme identidad y singularidad queretana.

En las redes no cesaron los cometarios, en la pasada semana, de lo que se identifica como un Movimiento de Resistencia y diría yo, de Resistencia Urbana, frente a un proyecto de obra pública de movilidad estructurante que sin duda reducirá las emisiones de CO2 que hoy son muy altas en la metrópoli. Sin embargo, estamos frente a la “falacia del falso dilema” entre conservar árboles o construir un eje estructurante. No se trata de esto, en realidad, estamos frente a un gran cambio, en donde la Ciudad de hoy debe luchar con urgencia para preservar las lógicas de su propia localidad, para profundizar las estrategias de cooperación e invención que, al mismo tiempo, conserven y consigan cualidades únicas que ha emergido históricamente de la interacción entre el bioclima, la cultura y la sociabilidad.

La Resistencia Urbana ha abierto la discusión pública, es entonces el momento de sentarnos a reflexionar conjuntamente, lo que es condición para una Ciudad revitalizada, como la planificación, pues hay demasiados asuntos que resolver dentro de esta gran crisis, como el transito masivo, la vivienda social, el abastecimiento de agua, las emisiones de CO2, la producción y abastecimiento de alimentos desde lo local, la seguridad en algunas zonas, la producción de residuos urbanos, el ordenamiento territorial, las inundaciones, islas de calor en centro histórico, y el cómo entendemos el Derecho a la Ciudad, como una Ciudad del nosotros.

Al igual que en el ayer, los movimientos han creado la oportunidad del cambio, sin embargo, muchos se tornaron infértiles al no tener claridad de hacia dónde ir, y la falta de cooperación, que es y seguirá siendo una constante en la evolución humana. Por ello, debemos volver a aprender los Modos de Oír a la
Ciudad.

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