ALEJANDRO ANGULO C. / LA RESILIENCIA DE QUERÉTARO FRENTE AL CORONAVIRUS

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Con datos, de acuerdo con el corte del 12 de abril, se re registraron 61 casos de contagio, 3 decesos y se han dado de alta sanitaria a 24 pacientes que equivale al 39.34% de los contagios. Por otra parte, los casos de contagio representan el 0.0056% de la población de la capital, y el 1.4% con respecto a total de contagios en el país, y 1.09% de los decesos. Querétaro ocupa el número 16 en la tabla general del país, siendo un estado con pocos casos.

¿A qué se deben estos resultados? ¿Por qué no hay más casos de contagio? Pues bien, lo primero que hay que contestar, es qué el contexto de cada país, estado, zonas metropolitanas y municipios es diferente en muchos aspectos incluyendo el clima. Pero empecemos con decir, con base en el Índice de Ciudades ¨Prosperas (CPI) adoptado por la ONU, debido a que provee un marco comparativo entre ciudades y práctico para la acción, a partir de políticas públicas orientadas a “promover ciudades sustentables y resilientes; socialmente inclusivas; seguras y libres de violencia; productivas económicamente y mejor conectadas, que al mismo tiempo contribuyan a una mejor integración con el medio rural que las sostiene” Por tanto, una ciudad próspera es aquella que proporciona a todos sus ciudadanos, sin distinción de raza, etnia, género, estatus socioeconómico u orientación sexual, servicios básicos dignos, educación de calidad, espacios públicos accesibles y seguridad ciudadana de manera simultánea e indivisible.

ONU-Habitat conceptualiza la prosperidad urbana con base en las siguientes dimensiones:

– Productividad: una ciudad próspera contribuye al crecimiento económico y al desarrollo, a la generación de ingresos, el empleo y la igualdad de oportunidades, que proporcionan niveles de vida dignos para toda la población.

– Infraestructura de desarrollo: una ciudad próspera proporciona infraestructura y servicios necesarios –vivienda adecuada, saneamiento, suministro de energía, sistemas de movilidad sustentable, tecnologías de la información y comunicaciones–, para sostener la población y la economía, y mejorar la calidad de vida.

– Calidad de vida: una ciudad próspera proporciona servicios sociales, educación, espacios públicos, recreación, salud y seguridad, necesarios para mejorar los niveles de vida, lo que permite a la población maximizar el potencial individual y llevar una vida plena.

– Equidad e inclusión social: una ciudad es próspera en la medida en que la pobreza y las desigualdades son mínimas. Ninguna ciudad puede presumir de ser próspera cuando grandes segmentos de la población viven en pobreza extrema y privaciones. Esto implica reducir la incidencia de barrios marginales y de nuevas formas de pobreza y marginación.

– Sostenibilidad ambiental: una ciudad próspera es aquella donde la creación y (re) distribución de los beneficios de la prosperidad no destruyen o degradan el ambiente; en cambio, reduce la contaminación, aprovecha los residuos y optimiza el consumo de energía. Esto implica que los recursos naturales de la ciudad se preservan de tal forma que no se comprometan las necesidades de las futuras generaciones.

– Gobernanza y legislación urbana: una ciudad próspera es la que tiene más capacidad de combinar sostenibilidad y prosperidad compartida, por medio de la gobernanza urbana efectiva y liderazgos transformadores, elaborando planes integrales y ejecutando políticas transformadoras, que se diseñan y aplican con la participación social; actualizando leyes y reglamentos y creando marcos institucionales adecuados con los tres ámbitos de gobierno y con los actores y las instituciones.

La noción de prosperidad de ONU-Habitat considera estas seis dimensiones, el CPI proporciona una medida de la solidez o debilidad de los factores de prosperidad disponibles en la ciudad. Para ello, partimos de la idea de que la aglomeración urbana está constituida por los municipios de Querétaro, Corregidora y El Marqués.

En este sentido, tenemos que para la dimensión de Prosperidad el valor es de 59, mientras que para Infraestructura de Desarrollo es 65 y para la dimensión de Calidad de Vida se tiene un valor de 59, en tanto que el de Equidad e Inclusión social alcanza un 69 y le sigue Gobernanza y Legislación con 46.3 y finalmente la Sostenibilidad Ambiental con 33

A lo anterior hay que agregar la densidad poblacional, la cual para el Municipio de Querétaro ha sido históricamente baja situándose en el 2017 en 48.76 y 46.90/ha en la ZMQ, valor que equivale al 31.26% del de referencia de densidad (150 hab/ha).

En igual medida, tengamos en cuenta que el promedio de temperatura desde el 20 de marzo al 10 de abril ha sido por encima de los 29°C.

Y finalmente, debemos considerar que la gobernanza, que incluye la participación social, ha sido en este periodo muy alta, de acuerdo con la encuesta para medir la percepción social del riesgo aplicada por Protección Civil en el Municipio de Querétaro, la cual arroja, que sólo un 12% de los queretanos no le da importancia al coronavirus, mientras que el 88% de población, sería consciente de las medidas y de lo que conlleva el contagio del coronavirus.

Bajo este tenor, podemos inferir inicialmente, que la capacidad de resiliencia del aglomerado urbano de Querétaro, es un factor de ventaja en tanto que:

Su densidad poblacional por ha. es bajo  (46.90 habitantes por hectárea) y cuyo patrón de crecimiento es disperso, distante y discontinuo.

Su clima contribuye ya que el virus Covid-19 no se propaga tan fácil y rápido por encima de temperaturas de 29°C, (promedio de temperatura de 30°C)

A pesar de que aún no es suficiente en cuanto a superficie y localización, las áreas verdes y áreas naturales protegidas, juegan un papel importante en cuanto la remoción de contaminantes en la atmósfera.

El índice de la calidad del aire en la zona metropolitana no es malo.

La calidad de vida es otro factor decisivo entre los ciudadanos, que contribuye a generar la cualidad de anti-Frágil

Y el acatamiento de las medidas sanitarias por parte de la población, no sólo con la de quedarse en casa, sino también aquellas de uso de gel antibacterial, cierre de negocios, minimizar el número de personas en bancos y tiendas de autoservicio, conservar la sana distancia y ahora el uso de tapabocas. Sólo un escaso 12% de la población es negacionista y no acata las medidas.

Entre 1990 y 2010 el estado de Querétaro ha disminuido la proporción de personas en situación de pobreza, reduciendo en 42.2% la proporción de personas en situación de pobreza alimentaria.

Hay varias lecciones que se desprenden de lo anterior, a decir, que la participación ciudadana es clave en Querétaro y ha contribuido a generar la condición de Anti-Frágil que hoy tenemos; que los ciudadanos observan en su mayoría el cumplimiento de las disposiciones gubernamentales; y que la condición ambiental es aceptable hasta el momento, lo cual repercute en la resiliencia del aglomerado urbano, situación que se debe valorar ya que la expansión de la mancha urbana de la ZMQ ha comenzado a ocasionar afectaciones sobre el territorio y los recursos naturales, por encima de los límites de su regeneración y sostenibilidad.

El dato al 12 de abril son 61 casos de contagio, cuando de acuerdo con el Número Reproductivo de 2.5 personas por cada contagio, nos indicaría que deberíamos tener 152 casos. ¿Será acaso nuestra capacidad de resiliencia y Anti-Frágil, lo que nos permite tener una situación más ventajosa? Ya lo veremos al término de la cuarentena.

Nota.- La fuente de los datos es el documento de Q500 que lo pueden consultar en la página del Municipio.

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