ALEJANDRO ANGULO C. / EL ANTES, EL AHORA Y EL DESPUÉS DEL CORONAVIRUS

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

El tiempo es una cuestión relativa, por ello cada ser humano puede ver el tiempo de manera diferente, no obstante, en su mayoría los ciudadanos mexicanos ven transcurrir lentamente el tiempo de su confinamiento en casa, mientras otros más, lo perciben con mucha rapidez en función de su situación económica, y así también, se tiene la sensación de una rapidez con la corren los contagios. Pero lo cierto es que la inmensa mayoría se encuentra en el ahora, en la inmediatez, no sin dejar de pensar en el pasado, en el antes de “Quédate en Casa” y mirando hacia el después. Es como estar en una embarcación, que cuando volteas hacia atrás ves una estela que ya te anuncia que no estas más ahí, y vuelves a observar hacia adelante y entiendes que es hacia donde te conduces, en el después, empero, lo que te ocupa, es el ahora, el momento en que estas en la embarcación. Estamos sumidos como diría recientemente Edgar Morin el filósofo de la complejidad, en la inmediatez, lo que equivale a observar sólo lo que te permite ver la luz que alumbra tu lámpara, y no lo demás, que se encuentra ahí, pero en la oscuridad. En tanto, nuestro órgano cerebral que controla el tiempo nos hace pensar en que volveremos a una normalidad como la que teníamos, pero queda la duda si así será o cambiará por completo, creando un espacio de gran incertidumbre. La gente esta descontrolada con el tiempo, pues en el antes, pensaban en su administración, en su eficiencia, en su gasto productivo, y ahora, tienen tiempo para sí, para la familia, para los demás, para la cultura por internet, para reflexionar por completo lo mal que hemos actuado como humanidad, como civilización, del abuso, del consumismo de la inoperancia de la globalización, de lo erróneo de la privatización que incluye por supuesto al sector salud.

Contamos cada día, en que nos acercamos a fin del confinamiento, pero se sabe que se alargara una semana, quizá quince días y posiblemente un mes más. El día, o sea las 24 horas, es la base de nuestro conteo al igual que la estadística de los contagios preguntándose cuantos más se contagiaron de un día a otro, cuantos murieron, sin saber que el tiempo de contagió no sigue el reloj de un día, pues ello depende de la interacción de las personas y la capacidad del virus de propagarse. Se dice que Querétaro es de los 5 estados que menos observan el “Quédate en casa”, pero eso lo veremos en el tiempo, pues lo cierto es que sólo se han registrado al día 25 de abril, 109 casos de contagio y sólo 7 muertes, con una tasa de incidencia del 4.78 lo que significa un nivel medio. Ya lo he dicho en esta columna, Querétaro tiene una cierta resiliencia que ralentiza la propagación a diferencia de otros estados de la república, pero aún es prematuro adelantar conclusiones de sí éramos un estado mal portado o no.

Por ahora, en el presente inmediato, lo que nos queda es repensarnos, y me refiero a repensar en la capacidad de autorganización, bajos otros esquemas que ya habían empezado años antes, como la economía colaborativa, de bajas emisiones de carbono, de consumo local, basada en la diversidad, constituidas como micro y pequeñas empresas, y con uso de tecnologías. Es el tiempo de pensar, de la creatividad y del nosotros, pues efectivamente el después que vendrá será distinto, no regresaremos a la normalidad que conocíamos en el antes.

El ahora también es el tiempo de des-contaminarnos ideológica, económica y políticamente, es un tiempo de enorme valor que quizás, nos haga reflexionar que el tiempo es un recurso valioso para cambiar, pues no es la espera en el vacío, es el flujo constante de repensar nuestra experiencia acumulada en antes, para reformularla en el después, mediante la acción en el presente. Sí lo analizamos de esta forma, es probable que el tiempo que resta de confinamiento no sea suficiente, pero si trascendente, pues será un disparador de nuevos paradigmas en los cuales el papel social cobrará un gran peso. Ya robamos mucho tiempo al paneta, a los pobres, a la ética, a los otros seres vivos (animales y plantas), tenemos una deuda de tiempo y ahora tenemos también una gran oportunidad en la inmediatez, no para regresarlo, sino para abonarlo.

Comentarios

Comentarios