Alejandro Angulo

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Los espacios públicos verdes de la ciudad

Ahora que se discute la reforma al Código Urbano, llama la atención que hasta la fecha, no se ha tenido ninguna conferencia dentro del Foro de Consulta, sobre el tema verde de la ciudad, cuando el desarrollo urbano, implica de manera explícita y tácita, el paisaje urbano natural, que tan frecuentemente se viene modificando por el crecimiento poco planeado de la ciudad y poco se hace al respecto, ya que a decir verdad, no hay una propuesta sólida, integral, consistente y bien planeada. Existen acciones aisladas y en algunos casos, enunciativas, como fue el programa impulsado por el anterior presidente municipal,  Marcos Aguilar, al que llamó “Pulmones Urbanos”,  como otra de sus ocurrencias y que por cierto no cumplió con la reforestación de 130 mil árboles que eran el déficit de la ciudad, pero que sí gasto algunos millones en el famoso Censo Arbóreo; por su parte, el Programa Q500 elaborado por el IMPLAN y consultores de ONU Hábitat, muy estructurado, con datos sensatos y duros, pero que no llegó a estructurar un Plan para el paisaje Urbano, amén de que ese no era exactamente el objetivo que se buscaba.

Y retomando la discusión sobre la reforma al Código Urbano, uno de los puntos álgidos es la donación por parte del desarrollador o fraccionador, que debe hacer al municipio, y tal debate se sitúa en sí debe aumentar o disminuir el porcentaje de terreno, y aunque es importante la cantidad, creo que aún resulta más trascendente hablar de la localización de tales terrenos, pero eso no se logra ver, a razón precisamente de que no hay un de infraestructura verde estructurante.

Así, que me propongo exponer algunas ideas al respecto de lo que podríamos llamar El Plan de Redes Estructurantes Verdes del Municipio de Querétaro, como iniciativa entre el gobierno local y la ciudadanía para el desarrollo urbano de la Ciudad Capital.

El Plan de Redes, se basa en principio en la idea desarrollada por Gonçalo Ribeiro Teles en 1993, como una estrategia en torno a una estructura verde urbana continua y –articulada- de espacios territoriales con identidad propia constituida a partir de los valores culturales y paisajísticos del espacio natural y urbano, al que lo defino como un sistema correctamente articulado, en el que exista una jerarquización de los distintos nodos de la red y una adecuada interrelación de los mismos a través de elementos conectores, que permite establecer una transición armoniosa entre los ámbitos urbano y periurbano, rural y natural.

Dicha propuesta parte de  un enfoque metodológico, en el cual, el eje fundamental es   una “estructura ecológica urbana” compuesta por Parques y Jardines como nodos que se articulan (conectividad) mediante un continuo natural en camellones y avenidas a manera de redes  de espacios verdes diversificados en cuanto a funciones sociales urbanas, identidad cultural, aseguramiento de la diversidad biológica de los ecosistemas locales, mitigación climática, de bajo consumo hídrico, así como el control de la densidad y comportamiento ambiental de las áreas edificadas.

Para ello, se plantea como objetivos, mejorar el ambiente natural y cultural de la ciudad de Querétaro y de la calidad de vida de sus residentes y usuarios, en una perspectiva social que debe incluir a toda la población; contribuir a la recuperación de la capacidad habitacional de las áreas históricas de la ciudad (dado que es una ciudad con Declaratoria Patrimonial de la UNESCO, sobre todo su Centro Histórico, el cual debe mantener un 50% de habitabilidad) y la humanización de las expansiones urbanas más recientes, evitando el despoblamiento de la ciudad y su degradación física, social y cultural; rehacer el contacto del habitante de la ciudad con la naturaleza a través de la restauración del paisaje tradicional, de los ecosistemas y de la instalación de nuevos espacios verdes urbanos y sistemas para el recreo y el deporte en espacios abiertos, biológicamente activos; contribuir a la estabilidad física y la sostenibilidad ecológica de la ciudad; una estructura que deberá estar constituida por sistemas no solo de recreo sino también productivos, de protección (de procesos polinizadores) y conservación de la flora y fauna local y endémica, debiendo disponer una relación espacial coherente y equilibrada con el tejido edificado y; la conservación de la calidad del aire, así como mejorar las condiciones bioclimáticas que permitan regenerar el confort urbano.

Para llevarlo a cabo, se toma como factor determinante de los elementos territoriales, su condición de zona semiárida con presencia de ecosistemas de selva baja, escases de agua y flora adaptada (eficiencia hídrica).

Con ello, la estructura verde se erige en un instrumento estructurante de la planificación urbana y territorial, en una matriz funcional ligada al comportamiento biofísico del territorio que reconoce los procesos naturales, las modificaciones culturales de esos procesos, los valores y utilidades de ese comportamiento, y una propuesta de aprovechamiento de su funcionalidad desde sus potencialidades y hacia la satisfacción de las necesidades de la ciudad como lugar para habitar.

Para el 2015, se tenían 7,919,281.2 m2 de áreas verdes en la zona urbana, contando para el mismo año base, con 219 mil árboles, de los cuales 20 mil estaban enfermos y algunos ya muertos. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que por cada 3 habitantes es necesario 1 árbol, y de acuerdo con el conteo por parte del INEGI y el Censo Arbóreo, se estableció que existe un déficit de 130,000 árboles en la ciudad tomando en cuenta el número de habitantes actual.

Querétaro presenta una débil sostenibilidad ambiental, derivada del crecimiento acelerado y expandido de la ciudad en las últimas décadas. La zona urbana creció más del 1,700% entre 1970 y 2017. La alta presión por cambios de uso de suelo de no urbanos a urbanos impactó zonas de vegetación natural.

La ciudad presenta un patrón de crecimiento fragmentado y desconectado, que ha traído como consecuencia la sobreexplotación de los recursos naturales y la pérdida de importantes zonas de vegetación natural, las cuales son importantes para la recarga del acuífero y la regulación climática.

En el municipio, más de un tercio de su territorio aún presenta vegetación natural. Si bien Querétaro no se caracteriza por contar con especies arbóreas de gran tamaño, en los alrededores de la ciudad es posible encontrar vegetación de selva baja caducifolia y matorral, la cual conforma importantes y reales pulmones que proveen servicios ambientales claves para la sostenibilidad.

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