Alejandro Angulo

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

La ciudad a debate

El próximo 30 de enero se llevará a cabo un segundo Foro de Consulta sobre la reforma al Código Urbano del Estado, a realizarse en el recinto de la Cámara de Diputados, por la mañana. Y muchos ciudadanos se preguntarán, ¿Y a mí en que me afectará?, pues bien, esta reforma marcará el rumbo del crecimiento y forma del desarrollo urbano, sus impactos ambientales y sobre el mercado del suelo. Al final de todo ello, se trata del ¿cómo viviremos? en los próximos 10 años.

Desde mi punto de vista, una de las cuestiones a discutir es el tipo de crecimiento, sobre todo para las zonas metropolitanas, pues el modelo de desarrollo horizontal a costa de las áreas de valor ambiental o de preservación agrícola, ya no es sostenible, ni aceptable, pues han arrasado con muchas hectáreas de terrenos y suprimido bienes y servicios ambientales que afectan nuestra calidad de vida. Además, ha sido botín de los especuladores, que compran barato a los ejidatarios para acaparar y después vender caro a los buscadores de vivienda. Creo que ahora deberá dejarse establecido en el Código Urbano, que el tipo de crecimiento para los siguientes años deberá ser compacto, vertical, de uso mixto y policéntrico.

Por otra parte, si bien ya existe, la figura de impacto urbano, ésta deberá desarrollarse aún más y sobre todo ser exigible para quienes operan en el mercado del suelo, de acuerdo a la distribución de competencias entre el municipio y el gobierno del Estado, ya que los múltiples impactos urbanos que generan los desarrollos no han observado una regulación para poder mitigarlos o  en su caso compensarlos, pues de lo contrario, los costos o externalización de los mismos, se le pasarán, como hoy sucede, a las instancias gubernamentales y finalmente, a los ciudadanos, mientras que los desarrolladores, obtienen jugosas ganancias, sin importarles los efectos, como el tráfico, la afectación a colonias o barrios tradicionales, la alteración de la imagen urbana, o los fraudes inmobiliarios como los de Santa Rosa Jáuregui, o los de la segunda sección del refugio que no contaban con autorizaciones ambientales, o de aquellos fraccionamientos que no pueden suministrar agua potables a las viviendas, o de fraccionamientos alejados que segregan a los habitantes, o de aquellos otros que representan riesgos a la salud y otras tantas cosas más que han venido sucediendo.  Por ello, la regulación, como mecanismo de certeza para el ciudadano, es importante, de ahí que la figura de impacto urbano, como obligatoria, ahora debe ser parte de la reforma al citado Código Urbano.

En esta ocasión, donde la ciudad y su desarrollo están a debate, veremos, si es posible romper el secuestro de la ciudad por parte de los desarrolladores y así dar cauce a una ciudad planificada, a una ciudad con equilibrio social, económico y ambiental, a una ciudad que no sólo es una mercancía de metros cuadrados, sino también un espacio social, de convivencia, de desarrollo humano, en fin un espacio vivible para todos.

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