Alejandro Angulo

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Desarrollo Urbano y Medio Ambiente

En medio del periodo de consulta para la reforma del Código Urbano del Estado, cuya iniciativa la encabeza la Dip. Abigail Arredondo, unos de los varios puntos a discutir tratan sobre el tipo de crecimiento urbano al menos para la siguiente década y el otro, las cuestiones relacionadas con el medio ambiente.

A razón de lo anterior, vale la pena señalar que, desde el 2012 inició una discusión precisamente sobre el tipo de crecimiento que debería inducirse, ya que el prevaleciente, basado en un crecimiento horizontal, arrojaba mayores costos, tanto sociales, ambientales, de movilidad y económicos, por ello, el entonces observatorio urbano y varias figuras como el Dr. Kunz, señalaban la pertinencia de abordar un crecimiento, al menos para las ciudades de las metrópolis, de tipo compacto, vertical y de uso mixto. Tal presupuesto sigue siendo válido hasta el momento y debería quedar asentado en dicho ordenamiento legal, para no dejarlo a la buena voluntad de los desarrolladores. Y ligado a ello, en el mismo año, cuando publique el libro La Renta ambiental, ordenamiento ecológico y la acción ciudadana analice justo el fenómeno de la especulación inmobiliaria que iba acompañada de externalidades ambientales negativas, que no asumen los desarrolladores sino por el contrario, la trasladan a los consumidores de vivienda y la sociedad en general. Lo que, a mi parecer, ahora debería contemplarse en la reforma de ley, para acabar con los abusos, la degradación ambiental y la pérdida de la cubierta vegetal, que va aunado también al menoscabo de las funciones ecológicas como la infiltración de agua a los acuíferos, la captura de CO2 y remoción de partículas contaminantes y, a los riesgos hidrometeorológicos como las inundaciones.

En opinión (publicada éste 19 de enero en el periódico El Universal) de la Presidenta de la Red Nacional de Secretarios de Desarrollo Urbano, la Mtra. Romy Rojas, que también es la Secretaria de la SDUOP en el Estado, señaló que “no hay negocio, ni lucro más grande en nuestro país que la especulación de la tierra”, pues continuar con el modelo de fraccionamientos alejados, donde el precio de la tierra es muy bajo, para después incrementar su valor por la infraestructura urbana,  que corre a cargo del gobierno con los impuestos de los ciudadanos, no es deseable, ya que generan, como lo puntualiza la Presidenta, “Una gran segregación social” pues se encuentran alejados de todo: transporte, escuelas, hospitales y lejos de sus centros de trabajo. Y diríamos en adición, que dicha forma de desarrollo urbano es también, a costa de los recursos naturales que se ven suprimidos, sin que exista una compensación neta.

Asimismo, el reto del desarrollo urbano para Querétaro, en términos ambientales gira en varios ejes, a saber, por una parte, debe contemplarse que los desarrollos inmobiliarios, las obras e infraestructura urbana deben proveer de criterios climáticos para mitigar las emisiones de carbono; contemplar el mantenimiento e incremento de las áreas verdes; la conservación de zonas con alto valor ambiental, como Peña Colorada; el tratamiento de aguas para reciclarlas; la protección de sitios para controlar los riesgos de inundación; la eficiencia energética y la misma transición hacia fuentes de energía limpia;  la movilidad basada en el transporte público y la construcción de ejes troncales equipados con carriles confinados para los autobuses, como infraestructura de bajas emisiones de carbono; el paisaje natural y los espacios públicos de convivencia y recreación y, sin olvidar, la conservación de la imagen urbana que nos da identidad y cohesión social.

No hay tiempo demás, ni razones para postergar el desarrollo urbano adecuado con las características antes descritas, para discutirse y plasmarse en la reforma del Código Urbano. “Tope donde tope”, tal como lo señaló la Presidenta de la Red Nacional de Secretarios de Desarrollo Urbano.

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