La Organización de Estados Americanos aprobó una resolución que exige al gobierno de Nicaragua la celebración de elecciones y la liberación de los presos políticos, después de que el presidente de ese país, Daniel Ortega, decretó con insolente rotundidad que ahí no habrá más elecciones.
Son innumerables los crímenes que desde 1990 viene cometiendo en esa nación la diabólica pareja Ortega-Murillo. El dominio de esos sátrapas es absoluto al disponer de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Carlos Marín describió en estas páginas el pasado 5 de octubre los atracos que ahí se cometen, tales como: encarcelamientos arbitrarios, homicidios, la clausura de organizaciones civiles, el despojo de la nacionalidad y el destierro de opositores. Destacó que el Código Penal los faculta para juzgar en ausencia a los traidores a la patria, confiscar sus bienes y someterlos al destierro; que más de 5,500 organizaciones defensoras de derechos humanos han sido proscritas; que han clausurado a medios independientes y forzado al exilio a docenas de periodistas; que el Grupo de Expertos de la ONU sostiene que Ortega y Murillo cometen crímenes de lesa humanidad y que la violencia letal se manifiesta en al menos 300 asesinatos a manos de policías y paramilitares; y Marín mencionó más atrocidades.
Frente a ese infierno nicaragüense, el gobierno mexicano negó su apoyo a la decisión emitida por la OEA. Masculló las burradas de siempre, diciendo que: apoyar esa resolución podría resultar incompatible con el respeto a la soberanía, autodeterminación de los pueblos, a la no intervención y solución pacífica de las controversias, y que México rechaza categóricamente cualquier intento de injerencia.
Pregunto: ¿Es soberano y se autodetermina un pueblo al que se le impide votar? ¿El gobierno puede decirnos a qué controversia se refiere? ¿Es injerencismo que la OEA defienda los derechos humanos de esos ciudadanos y exija la libertad de los presos políticos?
Lo cierto es que este gobierno no sólo apoya al par de canallas, prepara su propia defensa, por si un día, para aferrarse al poder, el vivales de La Chingada decide que aquí no habrá más elecciones.
Si estos rufianes manipulan los 3 Poderes, roban a destajo, difaman y persiguen a disidentes y periodistas y coartan la libertad de expresión, resulta miserable ser un abstencionista.
En la próxima elección los opositores debemos unirnos.




