Estados Unidos atacó este lunes la isla iraní de Qeshm, en el golfo Pérsico, en una nueva operación militar limitada contra Irán, una noche antes de las elecciones legislativas de medio mandato en el país, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, restó importancia al riesgo de una reanudación de la guerra y defendió la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático con Teherán, según informó The Wall Street Journal (WSJ).
Según el diario, funcionarios estadounidenses describieron los ataques como operaciones defensivas destinadas a limitar la capacidad de Irán para amenazar el tráfico marítimo comercial en el estrecho de Ormuz.
Motivos y objetivos de la operación militar
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) no ha anunciado públicamente estas operaciones. Sin embargo, funcionarios estadounidenses citados por distintos medios del país señalaron que el ataque respondió al impacto contra una aeronave militar estadounidense en la región.
Qeshm, situada a la entrada del estrecho de Ormuz, alberga una instalación subterránea de misiles, una base naval y una importante planta desalinizadora.
La postura de la Administración Trump
El Pentágono ha reforzado su presencia militar en la región en las últimas semanas y ha preparado distintas opciones para una eventual ampliación de los ataques, según el WSJ.
Trump afirmó este lunes que Estados Unidos “ya había ganado” la guerra contra Irán y restó importancia a una posible reanudación de los combates.
“No sé si siquiera se puede llamar guerra porque llevamos meses sin combatir”, dijo a los periodistas en Washington. Preguntado sobre si contempla nuevos ataques después de las elecciones legislativas de este martes, respondió que no, aunque funcionarios de su Administración señalaron que el mandatario sigue valorando distintas opciones.






