El papa León XIV aceptó la renuncia de monseñor Fidencio López Plaza al gobierno pastoral de la Diócesis de Querétaro y nombró como su sucesor a Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, hasta ahora obispo de Celaya, informó este lunes la Santa Sede.
El anuncio fue publicado este 21 de septiembre por la Oficina de Prensa de la Santa Sede y comunicado en México por la Nunciatura Apostólica, a través de la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). El Vaticano informó que Aguilar Ledesma será trasladado de la Diócesis de Celaya a la de Querétaro.
Víctor Alejandro Aguilar Ledesma nació el 5 de abril de 1965 en San Guillermo, Guanajuato, y fue ordenado sacerdote el 10 de diciembre de 1989, incardinado en la Arquidiócesis de Morelia. Cursó la Licenciatura en Pastoral Familiar en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y, durante su ministerio sacerdotal, desempeñó distintos cargos pastorales y de formación.
De Morelia a Celaya
El 1 de diciembre de 2015 fue nombrado obispo titular de Cástulo y auxiliar de Morelia, y recibió la ordenación episcopal el 25 de febrero de 2016. Posteriormente, el 12 de junio de 2021, el papa Francisco lo nombró obispo de Celaya, diócesis que encabezaba hasta su traslado a Querétaro. Dentro de la CEM fue responsable de la Dimensión para los Laicos.
Con el nombramiento, Aguilar Ledesma sucederá a Fidencio López Plaza, quien nació el 28 de abril de 1950 en la comunidad de La Estancia, municipio de San José Iturbide, Guanajuato. Ingresó al Seminario Conciliar de Querétaro en julio de 1964, estudió Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de esta diócesis y fue ordenado sacerdote el 19 de febrero de 1982.
Fidencio López Plaza deja el gobierno pastoral
Antes de llegar al episcopado, López Plaza desarrolló buena parte de su ministerio en la Diócesis de Querétaro, donde ocupó diversos cargos pastorales, entre ellos coordinador del Secretariado Diocesano de Evangelización y Catequesis, párroco y vicario episcopal de Pastoral. En 2015 fue nombrado obispo de San Andrés Tuxtla y, cinco años después, el papa Francisco lo designó obispo de Querétaro.






