El Real Madrid se impuso por 3-1 al Rayo Vallecano en el Santiago Bernabéu en un partido de dos caras. El conjunto blanco pasó por encima de su rival en una primera parte en la que mostró pegada, fútbol y autoridad, pero bajó el ritmo tras el descanso y terminó escuchando los pitos de su afición.
Kylian Mbappé, con un doblete, fue uno de los grandes protagonistas de la noche. También Álvaro Carreras, titular en un once diferente al habitual y decisivo en los primeros goles: provocó el penalti que abrió el marcador y después firmó el segundo tanto madridista.
José Mourinho apostó de inicio por Yan Diomandé, el fichaje más caro del verano, en su primera titularidad con el equipo blanco. El marfileño ocupó el lugar de Arda Güler en el costado derecho, aunque tuvo una participación discreta y no logró pesar demasiado en el encuentro.
El primero, de penalti
El Madrid golpeó pronto. Una internada de Carreras terminó con una infracción de Lejeune dentro del área y, al minuto 14, Mbappé no perdonó desde los once metros. El francés ejecutó con tranquilidad para adelantar a los locales.
Apenas tres minutos después llegó el segundo. Una mala acción defensiva de Lejeune permitió al Madrid volver a castigar al Rayo. Vinícius participó en la jugada y, tras una pared con Mbappé, Carreras apareció para culminar la acción y ampliar la ventaja.
El Madrid había puesto el partido de su lado antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora. Con el marcador a favor, los blancos encontraron espacios y jugaron con mayor soltura. Vinícius fue uno de los más activos y asistió a Bellingham, que llegó desde atrás para marcar el tercero.
Mbappé incluso estrelló un disparo en el poste y Audero evitó que la diferencia fuera todavía mayor, mientras el Rayo trataba de mantenerse en el partido a través de las llegadas de Sergio Camello y Pedro Díaz.
Un Rayo eléctrico
El Madrid regresó desconectado y el Rayo decidió dar un paso adelante. Pedro Díaz avisó con un potente disparo al poste y una acción provocada por la presión de Ratiu acabó con un balón suelto que Camello aprovechó para batir a Courtois con un remate cruzado y devolver a los visitantes al partido.
El tanto despertó al Rayo y apagó al Madrid. El conjunto blanco perdió el control, fue incapaz de salir con claridad y el Bernabéu comenzó a mostrar su descontento. Los pitos se hicieron cada vez más evidentes ante la incapacidad de los locales para recuperar el dominio del encuentro.
Mourinho reaccionó desde el banquillo. Primero dio entrada a Tchouaméni y luego recurrió a Arda Güler, que sustituyó a Diomandé. Y el cambio transformó el partido.
Con su entrada, el Madrid recuperó el control y encontró finalmente la acción que necesitaba para sentenciar el duelo. Tras una buena salida de Camavinga, Güler filtró el pase para Mbappé y el delantero francés no falló.
El segundo tanto de la noche para Mbappé, y su sexto en Liga, cerró definitivamente el partido y puso el broche a una victoria que, pese al resultado, dejó una segunda mitad incómoda para el Madrid.





