Los ‘Three Lions’ no pasaron del empate sin goles y deberán esperar a la última jornada para asegurar su pase a los dieciseisavos de final.
Inglaterra no encontró la fórmula para derribar el muro de Ghana. Después de las buenas sensaciones que dejó en su estreno mundialista ante Croacia, la selección de Thomas Tuchel se estrelló contra el orden y disciplina del conjunto africano y firmó un empate sin goles (0-0) que aplazó su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial.
Los ‘Three Lions’ llegaban con la posibilidad de sellar su boleto a la siguiente ronda, pero se encontraron con un rival paciente y compacto, dispuesto a resistir durante los 90 minutos. Ghana renunció prácticamente al protagonismo con el balón, se refugió cerca de su área y convirtió cada metro del terreno de juego en una batalla defensiva para los ingleses.
La posesión fue mayoritariamente británica durante gran parte de la noche, pero el dominio territorial apenas se tradujo en ocasiones de peligro. Harry Kane y Jude Bellingham, figuras en la victoria sobre Croacia, estuvieron lejos de su mejor versión y apenas encontraron espacios para desequilibrar.
Por momentos, Inglaterra movió el balón con lentitud y previsibilidad. Anthony Gordon volvió a sufrir por la banda izquierda, mientras que Declan Rice fue de los pocos capaces de aportar claridad ofensiva. Sin embargo, el entramado defensivo africano apenas concedió espacios.
Sin pegada
Tras el descanso, Ghana mantuvo el mismo plan. Replegada, ordenada y solidaria en los esfuerzos defensivos, neutralizó una y otra vez los intentos ingleses. Tuchel buscó cambiar la dinámica con los ingresos de Morgan Rogers, Bukayo Saka, Eberechi Eze y Marcus Rashford, movimientos que dieron algo más de velocidad y profundidad al ataque.
Sin embargo, el susto estuvo cerca de llegar en la portería inglesa. Prince Adu protagonizó una peligrosa escapada que obligó a Ezri Konsa a intervenir de manera providencial para evitar lo que habría sido un gol inesperado para los europeos.
La respuesta inglesa llegó en el tramo final. Saka exigió una brillante intervención del guardameta Benjamin Asare con un disparo raso que parecía llevar dirección de gol. En la jugada posterior, Nico O’Reilly conectó un remate de cabeza que se estrelló en el travesaño y el rebote cayó en Harry Kane. El capitán inglés tuvo la victoria en sus botas, pero su volea se marchó por encima del arco ante la incredulidad de los aficionados británicos.
Todo se define al final
El empate deja a ambas selecciones con cuatro puntos en la cima del Grupo L y traslada la resolución de los boletos a la última jornada. Inglaterra continúa dependiendo de sí misma para avanzar, aunque la imagen mostrada estuvo lejos de la que ilusionó en su estreno mundialista.






