Cristiano Ronaldo no podía quedarse atrás. Faltaba él. En un Mundial que ya había visto aparecer a sus principales protagonistas, el capitán portugués de 41 años aún buscaba su momento. Cuestionado tras el empate frente a la República Democrática del Congo y señalado por quienes llevan años esperando su relevo, el luso respondió de la forma que mejor conoce: con goles. Un doblete en la goleada de Portugal sobre Uzbekistán (5-0) que devolvió la tranquilidad a los lusos y agrandó aún más su leyenda al convertirse en el primer futbolista capaz de marcar en seis Copas del Mundo.
Portugal saltó al terreno de juego con la obligación de ganar y con el peso de las críticas acumuladas tras su decepcionante estreno. Sin embargo, apenas necesitó seis minutos para encarrilar el encuentro. Joao Cancelo encontró espacio por la banda derecha y colocó un centro preciso al primer poste. Allí apareció Cristiano, anticipándose a la defensa uzbeka para definir con la determinación que ha caracterizado toda su carrera. Dos décadas después de debutar en un Mundial, en Alemania 2006, volvió a encontrar el gol en el mayor escenario del fútbol.
Aquel tanto no solo abrió el marcador. También liberó a una selección que jugaba atenazada por la presión. Portugal comenzó a mover el balón con mayor fluidez y encontró rápidamente el segundo gol. Al minuto 17, cuando todos esperaban otro disparo de falta de “CR7”, fue Nuno Mendes quien sorprendió con un potente remate para ampliar la ventaja y confirmar el dominio portugués.
Uzbekistán intentó reaccionar e incluso llegó a celebrar un gol, pero la anotación fue anulada por una infracción previa. Para entonces, Portugal ya había asumido el control absoluto del partido.
Un Cristiano histórico
Antes del descanso llegó la acción que terminó por sentenciar la historia. Joao Félix lideró una rápida transición ofensiva, Bruno Fernandes filtró el último pase y Cristiano volvió a aparecer. El capitán definió con la calma de los grandes delanteros para firmar su segundo tanto del partido, el número 975 de su carrera profesional. Además, superó a Eusébio como máximo goleador portugués en la historia de los Mundiales, al alcanzar las diez anotaciones, y se convirtió en el jugador más veterano en marcar un doblete en una Copa del Mundo.
La segunda mitad sirvió para confirmar la superioridad lusa. Un autogol de Nematov, al minuto 60, amplió la diferencia y, cuando el partido entraba en su recta final, Rafael Leao completó la goleada con el quinto tanto de la noche.
Portugal necesitaba una respuesta y la encontró en el futbolista que durante más de dos décadas ha sostenido sus mayores ilusiones. En una noche marcada por los récords, Cristiano volvió a demostrar que aún no está dispuesto a abandonar el escenario. Porque los grandes campeones suelen elegir los momentos decisivos para reaparecer. Y cuando Portugal se encontraba bajo presión, su eterno número siete volvió a levantar la mano.







