Roberto Antonio Velázquez Nieto y Gabriela Cabrera Herbert
La decisión de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, de no asistir a la ceremonia inaugural de la tercera copa del Mundo ha desatado un intenso debate político. En el Mundial de México 70, las rechiflas al Presidente marcaron la inauguración. Gustavo Díaz Ordaz inauguró la Copa Mundial de Fútbol el 31 de mayo de 1970 en el Estadio Azteca de la Ciudad de México. Fue abucheado masivamente por los asistentes debido al profundo descontento social y al rechazo por la matanza y genocidio de Tlatelolco ocurrida el 2 de octubre de 1968. También entregó la Copa Jules Rimet al capitán de la selección de Brasil, Carlos Alberto Torres. Tras coronarse campeones en la final del 21 de junio de 1970. Su participación estuvo marcada por un fuerte rechazo popular por sus políticas genocidas en su sexenio.
En el Mundial de México 86 fueron ocho minutos que estremecieron al Estadio Azteca. Hoy “Estadio Ciudad de México”. Ocho minutos que habían tenido un preámbulo de 35 segundos. Fueron los ocho minutos más impresionantes de la inauguración del XII Campeonato Mundial de Fútbol; en el centro el Presidente de la República, la primera dama, Paloma Cordero de la Madrid acompañado por los dueños del balón.
Sábado 31 de mayo. A las seis de la mañana llegaron los primeros aficionados. A las nueve ya había colas para entrar. A las diez el Azteca estaba al 50% de su capacidad. A las 11 estaba 75% y a las 11:30, casi lleno.
Desde las 10 de la mañana la “fiesta” había comenzado. Canciones de Timbiriche y de Yuri. Olas en las tribunas. Gritos de México Mé-xi-co. Bailarines a un costado de la cancha. La ceremonia oficial de inauguración estaba prevista para las 11:20 horas.
El Presidente Miguel de la Madrid llegó puntual. A las 11.21 el locutor del estadio anunció su presencia. Y la primera rechifla comenzó. Se extendió como la “ola.” Recorrió el estadio en 20 segundos. El locutor informó después que se rendirían los honores de ordenanza al Presidente de la República. Otra rechifla. En la imagen de la televisión el Presidente De la Madrid apareció sonriente y con la mano en alto. Otra vez esa “ola”creció y se desbarató. Cuando comenzó a escucharse el Himno Nacional y se oyó la primera de la 21 “salvas”. Luego Mé-xi-co, Mé-xi-co.
La ceremonia continuó. Desfilaron equipos de niños representando a los 24 países participantes. Sus banderas trajes regionales.
A las 11:40 se anuncia el discurso de Guillermo Cáñelo Presidente del Comité Organizador del Mundial y otra vez la rechifla. Cuando en su discurso nombra al Presidente Miguel de la Madrid y la rechifla es ensordecedora. Nada se escucha en el estadio.
Baja el tono de la rechifla y en el estadio se alcanza a escuchar que hablará Joao Havelange presidente de la FIFA, la rechifla continua y se combina con el bu, bu, bu, cuando se oye que el brasileño se refiere al Presidente de Mexico.
En el Estadio el ruido es similar al que produce un gol. El sonido local informa que el Presidente De la Madrid hará la declaratoria inaugural. La rechifla y el abucheo se intensifican, el azteca se estremece, retumba. Nadie, en el estadio, escucha las 69 palabras que pronuncia el Presidente de la República, que a ritmo pausado ocupan casi 69 segundos.
El martes 3, de junio el Presidente Miguel de la Madrid volvió sigilosamente al Estadio Azteca para ver el juego entre México y Bélgica. Esta vez no fue anunciado por el sonido local.
El Presidente, también estuvo en el vestidor mexicano antes del partido, según lo informó el entrenador Bora Milutinovic; quien agradeció el apoyo presidencial. Pero en el estadio pocos se dieron cuenta. De la Madrid fue el encargado de entregar la Copa del mundo a los argentinos, el 29 de junio, que quedaron campeones. A De la Madrid no le perdono la sociedad civil el poco y lento apoyo en el terremoto de septiembre de 1985 y la crisis económica.
Ahora la ausencia de la Mandataria Federal responde directamente a una estrategia defensiva ante el temor de una manifestación de rechazo en el Estadio Azteca, “De la Ciudad de México.”
Los motivos de fondo revelan variable súper estructural de debilidad frente al actual ánimo de la sociedad civil en el país.
La jefa del Ejecutivo optó por no ocupar su lugar en el palco de honor y, en su lugar obsequió su boleto a una niña indígena que practica este deporte. Su decisión se alinea con la imagen institucional de la austeridad republicana e inclusión social.
Parece ser que es una estrategia de las Presidentas de Izquierda. la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff fue abucheada por los hinchas del fútbol en la ceremonia de apertura de la Copa de Confederaciones, un torneo que sirvió de preludio de la Copa Mundial de 2014. A la cual asistió, pero no pronunció ningún discurso.
La titular del Poder Ejecutivo de México no asistirá a la inauguración de la tercera Copa del Mundo en nuestro país será para legitimar su imagen de austeridad republicana en el mundo, por su miedo a ser abucheada, en el Estadio Azteca “un estadio bendito por los dioses del fútbol”. Como señaló el Presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Por qué la popularidad no tiene boleto para la inauguración. Ni en el mundo.





