- Recuerdo al último poeta del Siglo XX mexicano
- Premia el Rey de España a promotor de Serrat y Sabina
- Anoche se presentó el libro de Antonio Vilanova de Allende
- Inquietó a Morena la posible candidatura de la rectora
De memoria.
Agridulce noticia de mi amigo Edmundo González Llaca, el 25 de mayo de 2022, hace cuatro años: “Murió Eduardo Lizalde. Una interesante aportación lo del tigre en la casa. 93 años muy bien vividos”.
Y recordé los tiempos de la Ciudad de México, y el departamento en La Condesa, en donde tenía de vecina a la hermana del poeta, una empleada del Banco de México que de cuando en cuando visitaban sus hermanos, entre ellos el actor Enrique Lizalde y su primo Oscar Chávez.
No conocí a su madre, doña María Luisa Chávez García de la Cadena, pero seguramente vivió ahí, en la calle de Culiacán, porque algunas de sus cosas personales salieron en venta de garaje a la muerte de la hija. Entre ellas una joya que conservo: el ejemplar numero 1000 de la primera edición de “La zorra enferma”, Premio Nacional de Poesía, con una dedicatoria personal del autor: “Para mi mamá a quien le parecerá más negro que otros de su hijo. Eduardo. VI.25.75”.
Y en la página 17 escribe:
“Madre, ya sé lo que tú piensas.
Pico piedra en tu honor
Y dejo de escribir.
Acaso deje de pensar”.
Nunca lo cumplió, afortunadamente. Eduardo Lizalde, el poeta vivo más importante de México, se dijo de él al entregarle el premio Carlos Fuentes, aunque replicaba: No soy el poeta vivo más importante, quizá soy el más viejo. Era, sin duda, el más importante. Por eso hoy las letras se pusieron de luto y las instituciones culturales de México y periódicos en castellano, incluido El País, se rindieron ante El Tigre, reconocido así por su poemario de 1970, “El tigre en la casa” y confirmado en 1995 en “Otros tigres”.
Recibió muchos premios, incluido el mayor de la literatura mexicana, el Xavier Villaurrutia.
Los poetas, digo, son guías espirituales para nosotros los simples mortales. He tenido el privilegio de tratar a algunos de ellos, como Jaime Sabines, Abigael Bohórquez y Octavio Campa, en otros confines. Y a los principales de Querétaro: Francisco Cervantes, Hugo Gutiérrez Vega, José Luis Sierra y Salvador Alcocer así como al dramaturgo Manuel Herrera Castañeda y mis compadres: Paula de Allende y Mario Arturo Ramos. De todos, solamente sobrevive Florentino Chávez. Dios nos lo conserve.
Igual me hubiera gustado conocer al guanajuatense Efraín Huerta, tan ligado a Querétaro. Sus poemínimos son hoja de ruta aún en estos días. “Bienaventurados los poetas pobres porque de ellos será el reino de los suelos” sentenciaba. Era originario de San Miguel de Allende, a donde luego no podía ir porque no tenía “ni para el paisaje”.
Los poetas dicen lo que nosotros no sabemos decir. Una tarde-noche de Murcia en mayo de 1989, Octavio Paz -nuestro Nobel de la literatura- afirmó: la poesía “debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos”.
Eduardo Lizalde, a quien mi amigo Augusto Isla conoció en una fondita de carretera, rumbo a Acapulco, “era gentil y amable, con una voz profunda, de barítono, como la de su hermano Enrique, el actor”. Conversaron de un escrito suyo, muy valiente, sobre Tlatelolco publicado por Hugo Gutiérrez Vega en Materiales de lectura y así sin más compartieron teléfonos. Eso me dijo Augusto cuando le comenté del ejemplar de “La zorra enferma” con esa dedicatoria, ¡un sarcasmo!, para doña María Luisa Chávez García de la Cadena, su madre.
¿Dónde conseguiste esa joya? me preguntó Isla.
-En una venta de garaje. Y es que uno no sabe a dónde van a parar sus cosas. Ni la poesía salvadora se salva.
Ni siquiera los ronroneos filiales de El Tigre: “Para mi mamá a quien le parecerá más negro que otros de su hijo”.
Era duro, contundente. Fundador de la Liga Espartaco Leninista, se declaró defraudado: “El principal deber de un revolucionario es impedir que las revoluciones lleguen a ser como son”.
Por eso, hoy que esta de moda el tema de los reaccionarios y conservadores, me sorprende la vigencia de lo escrito por Lizalde en 1974, hace más de medio siglo: “El reaccionario es una persona que sabe que el socialismo es una mierda y lucha contra él. El revolucionario es una persona que sabe que el socialismo es una mierda, y lucha a favor de él”.
Y finalizó con algo que pudo escribir hoy:
Y que nos nos vayan a salir ahora
Con la gansada (sic) superdemocrática
y autoconscientehistórica
de legalizar la literatura
favorable al régimen.
Además de poeta, eras adivino, Tigre.
Tú ya descansas en paz.
Nosotros, no.

Foto: Archivo

-BLANCAS Y NEGRAS-
De cultura.
El Rey Felipe de España entregó el miércoles la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes a José Emilio Navarro, “Berry”, promotor de dos de los más grandes cantautores de nuestra lengua: Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Ese premio lo han recibido artistas como Salvador Dalí y Joan Miró.
José Emilio Navarro “Berry”, quien representó a Serrat por más de medio siglo y a Sabina hasta su reciente retiro, tiene profundas ligas aquí y hasta casa en El Campestre. Está casado con la ex Señorita Querétaro Paty Ledezma y su hijo David Navarro con la diputada Tania Palacios Kuri. Enhorabuena.

Acompañamos anoche al poeta Antonio Vilanova de Allende en la presentación de su nuevo libro: Sueño de Psyche, editado por la Secretaría de Cultura del Municipio de Querétaro. Digno heredero de su tía Paula de Allende, Toño nos avasalla y abruma con su talento, como bien lo consignó María Teresa García Besné en nuestro aQROpolis del lunes y cuyo trabajo fue analizado y reconocido por los presentadores Uriel Bravo, Leslie Olejal, Martha Favela e Ituriel Hernández.
Fue muy grato encontrarnos en la Estación del Ferrocarril con amigos convocados por Vilanova como Pamela Siurob, Enrique Villa, Sofía Pérez Pavón, Manuel Alcocer, Juan Carreón y la responsable de la editorial Letra Capital, Margarita Ladrón de Guevara, con quien fundamos hace 22 años el suplemento cultural Barroco.
Ya llovió.

Foto: Sergio Arturo Venegas Alarcón
-JUGADA FINAL-
Contrafuego.
Al funcionario morenista que se inquietó al saber que luego de entrevistar a los principales aspirantes del PAN en el podcast de Plaza de Armas, tendremos el próximo lunes a la rectora Silvia Amaya Llano y nos preguntó si busca competir por algún partido, y sólo se tranquilizó al explicarle que es candidata a reelegirse en la UAQ, un alarmado y confundido ¡Jaque Mate!





