El Atlético de Madrid volvió a vivir unas semifinales en la Liga de Campeones nueve años después, y el ambiente en el Metropolitano estuvo a la altura. Los rollos de papel lanzados por la afición rojiblanca en el arranque reflejaron el carácter de las grandes noches europeas. Sin embargo, el 1-1 ante el Arsenal deja una sensación clara: el Atlético perdonó y dejó todo abierto para Londres.
Fue un partido de mínimos durante muchos tramos, en el que ambos equipos optaron por una versión más terrenal, sin asumir riesgos excesivos. El encuentro terminó marcado por las penas máximas, en una noche en la que se señalaron hasta tres penaltis, aunque uno de ellos fue anulado por el VAR.
El equipo de Diego Pablo Simeone fue de menos a más. En la primera mitad, el Arsenal se mostró más ordenado, con mayor control del juego, y encontró premio justo antes del descanso. Hancko derribó a Gyökeres dentro del área en una acción en la que el delantero ganó la posición. El propio Viktor Gyökeres ejecutó con potencia y precisión al lado cruzado para batir a Jan Oblak, que adivinó la intención pero no pudo evitar el 0-1 (min. 44).
Un Atleti con iniciativa
Tras el descanso, el Atlético cambió el guion. Más agresivo, más vertical y con mayor presencia en campo rival, convirtió la segunda mitad en un asedio constante. Julián Álvarez fue el primero en avisar con un impresionante golpeo de falta directa que se marchó ligeramente desviado. En la siguiente acción, Lookman se topó con una gran intervención de David Raya, y Antoine Griezmann no acertó en el rechace.
El empate llegó tras una acción revisada por el VAR: mano de Ben White dentro del área y penalti para los rojiblancos. Julián Álvarez, el jugador más diferencial del equipo en esta Champions y ya con 10 goles en el torneo, asumió la responsabilidad y no falló en el minuto 56. Griezmann, en lo que fue su último partido de Champions en el Metropolitano, lideró el juego ofensivo con inteligencia y movilidad constante, mientras Lookman generó constantes problemas, aunque sin acierto en la definición. Esa falta de pegada acabó penalizando al Atlético.
El Arsenal sobrevivió gracias a David Raya, decisivo con hasta cuatro intervenciones fundamentales.. Además, el Atlético sufrió un contratiempo clave: la lesión de Julián Álvarez, que obligó a su salida y redujo el peso ofensivo local. Y fue precisamente tras su salida cuando el encuentro volvió a girar. En los últimos 15 minutos, el Arsenal dio un paso al frente y rozó la victoria.Incluso el árbitro señaló penal por un mínimo contacto de Hancko sobre Eze, pero el VAR volvió a intervenir para corregir la decisión. Los ingleses apretaron hasta el final, aprovechando el momento de incertidumbre rojiblanco.
El Atlético perdonó en su mejor momento y sufrió en el peor. Pero sigue con vida.Y en esta competición, eso suele ser suficiente para seguir creyendo. La eliminatoria se decidirá en Londres, en un duelo que otorgará el boleto a la final de Budapest.





