SERGIO A. VENEGAS RAMÍREZ / EN QUERÉTARO NO CUMPLIMOS LA CUARENTENA

PLAZA DE ARMAS 

  • Abren negocios no esenciales ante la inacción oficial
  • De la sana distancia de Zedillo a la de López Obrador
  • Juan Barrios y Elsa Méndez en el fracaso de Qrobús
  • Se han contagiado al menos 10 médicos del HENM

Para doña Magdalena, en su cumple: Sabino

No ven.

Si usted, como este Armero, ha tenido que salir de casa algún día por cuestiones estrictamente indispensables, habrá podido darse cuenta de que está abierta la mayoría los negocios ubicados en las principales calles y avenidas de la zona metropolitana de Querétaro. Tiendas de conveniencia, de ropa y mercerías, compiten con ferreterías, zapaterías, peleterías y hasta de venta de colchones, por mencionar algunos giros.

Y no, no se trata de negocios esenciales. No.

Son empresas que bajo el argumento de la necesidad de llevar dinero a los hogares de sus trabajadores, han abierto antes que el gobierno dé luz verde.

Se entiende el argumento de la falta de dinero, pero supongo que como ellos, la mayoría de los mexicanos tenemos en este momento apremios económicos y solamente dejamos el confinamiento para lo necesario.

Ellos no.

Por eso, porque no hay control de la autoridad ante la operación del comercio formal e informal (nomás hay que darse una vuelta por tianguis y mercados), se prestarían a chunga –si no fuera un tema tan serio- las declaraciones del secretario de Gobierno del municipio de Querétaro, Apolinar Casillas, en el sentido de que 20 mil de los 36 mil 400 comercios de la capital, deben permanecer cerrados durante el resto de la pandemia por no ser esenciales.

Según las alegres cuentas del funcionario municipal, solamente 16 mil 400 comercios son considerados como esenciales, incluidas las gasolineras, restaurantes con servicio para llevar, farmacias, servicios médicos y otros tantos giros.

Pero esos números caen por su propio peso cuando vemos la realidad. Tan solo este fin de semana fueron dispersadas 45 fiestas en el municipio capitalino, con un trabajo titánico de las áreas de Protección Civil y Seguridad Pública.

Dijo Apolinar Casillas que durante esta contingencia se han realizado 500 operativos en los que fueron aplicadas 366 infracciones. De estas, 342 fueron contra restaurantes, bares y cantinas, como la tristemente célebre Selva Taurina.

“Tengo 91 clausuras por parte de inspección. Ciertamente Protección Civil pone sellos, pero es una clausura provisional, que de acuerdo al procedimiento, el interesado tiene cinco días para acreditar lo que no pudo acreditar en el momento de la diligencia; tenemos varios de esos procesos abiertos. Las clausuras, los más, han sido giros no esenciales por no acatar las medidas extraordinarias”, dijo a reporteros de la fuente municipal.

Pero no es suficiente.

Como ciudadano, uno se aterra al ver una gran cantidad de negocios abiertos y la incapacidad gubernamental de poner orden.

Ahí está el caso de la zona conocida como La Playa, en Mompaní, donde tan solo el domingo, se reunieron 750 personas en chelerías, marisquerías y restaurantes.

Esto lo venían haciendo de manera permanente durante los días en que usted y yo permanecíamos confinados y la autoridad tardó 10 semanas en darse cuenta. Finalmente clausuró los negocios.

Y qué tal el caso de la Selva Taurina de avenida Universidad, propiedad de la familia González Rivas (consentida del sexenio), que trabajaba a puerta cerrada pero con clientes adentro, sin mantener las mínimas medidas de distanciamiento social y violando el reglamento que impide la operación de bares y cantinas en esta cuarentena. Por no hablar de la competencia desleal de las demás cantinas y bares que han permanecido cerrados.

Una vergüenza.

Quizá algunos piensen que es excesivo mi juicio contra comerciantes que lo único que buscan es llevar el sustento a sus casas. Y es que no se vale que por unos paguemos todos.

Esta pandemia en México pinta para largo y según especialistas serios –si no hay un rebrote importante en el siguiente mes que comiencen operaciones algunos sectores esenciales- podríamos estar de regreso en las calles a principios de octubre.

Sí, ¡octubre!

Claro, si todos acatamos las disposiciones oficiales, no salimos de casa y guardamos la sana distancia, cosa que -al menos en la zona metropolitana de Querétaro- no está sucediendo hoy.

Y así no se puede.

Corrida: Protección Civil desalojó el fin de semana a los clientes de la Selva Taurina de Avenida Universidad, en la capital queretana, cuyos dueños son de los favoritos del sexenio. FOTO: PROTECCIÓN CIVIL MUNICIPAL

-OÍDO EN EL 1810-

Negrura.

Sin ánimo de entrar en discusiones. Selene Basaldúa, esposa de Manuel Velázquez Pegueros (ex secretario de Gobierno de Marcos Aguilar) pidió a través de las redes sociales el apoyo de amigos y familiares para publiciar la venta de su casa y vehículo, ante la necesidad de venderlos por las circunstancias que enfrentan.

Doy fe.

-¡PREEEPAREN!-

Sana distancia.

¿Quién iba a pensar que este concepto originalmente político, acuñado por el presidente Ernesto Zedillo para deslindarse del PRI, se iba a convertir en la frase más pronunciada en los últimos meses?

En aquél caso, el mandatario que pasó a la historia por entregarle el poder al primer mandatario de oposición (Vicente Fox), engañó con la verdad al partido que lo llevó al poder tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Lo de hoy es un tema no de sanidad política sino médica frente a la pandemia más grave en 100 años, recetado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para evitar los contagios masivos, lo que a pesar de todo muchos mexicanos no acatan y por eso estamos como estamos.

En aquél tiempo, el viejo priista Manuel Garza González -el famoso “Meme”- renegaba y sostenía que la sana distancia era “cerquititita”.

Hoy dicen lo mismo en el Tepetate, La Playa de Mompaní, la Selva Taurina de Universidad, etc., etc. etc.

Somos nada.

-¡AAAPUNTEN!-

Huele mal.

A propósito del fracaso de la modernización del transporte metropolitano de Querétaro, comentado aquí este martes, no puede olvidarse el papel que jugó el concesionario Juan Barrios, aquél que puso un excusado en nuestra Plaza de Armas, exactamente enfrente de la Casa de la Corregidora, a una semanas de las elecciones de gobernador.

A este individuo le pagó el gobernador Francisco Domínguez dándole el control del sistema y una diputación, vía Acción Nacional, para su esposa Elsa Méndez, que hace unos meses se pasó al PES.

Las cosas que empiezan mal, terminan mal.

¿A poco no?

O mejor dicho…

¿ADO?

-¡FUEGO!-

Crisis.

¿Cómo es que además de las enfermeras contagiadas, 10 medicos del Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer  han dado positivo al Covid-19?

No se entiende, si como dice el director del nosocomio, Manuel Alcocer Alcocer -al que ya llaman Pilatos- tienen un plan de trabajo, protocolos y equipos de protección suficientes.

¡Porca miseria!

 

Mal fin.  Así empezaron y terminan. Escándalo en el 1810 en octubre de 2015. Arriba a la derecha Francisco Zubieta. Abajo Juan Barrios. Y a la izquierda su esposa, la ahora diputada local Elsa Méndez.. FOTO: ARCHIVO

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