Warren Buffett, de 95 años, dejó de ser el director ejecutivo más anciano del mundo al ceder las riendas del conglomerado Berkshire Hathaway al ejecutivo Greg Abel, pero sus planes no pasan por irse “a casa” y descansar durante la jubilación.
El empresario reconoció en su última carta a los inversores de Berkshire, en clave de humor, que su salud empezaba a decaer pero seguía acudiendo a la oficina cinco días a la semana, fruto de una pasión por el trabajo que reivindicaba para los demás y comparten otras figuras veteranas.
“No me voy a ir a casa a ver telenovelas. Mis intereses aún son los mismos”, adelantó el apodado ‘Oráculo de Omaha’ en una entrevista a The Wall Street Journal en 2024, el año en que anunció una retirada con la que se especulaba desde que eligió a Abel como sucesor en 2021.
“Seré útil si hay un pánico en el mercado porque no soy temeroso cuando las cosas se deprecian o el resto se asustan. Y eso realmente no es una función de la edad”, apostilló.
Abel, el sucesor de Buffett
Abel, el sucesor de Buffett, de 63 años, pertenece a la junta directiva de Berkshire desde 2018, en la que se convirtió en uno de los hombres de confianza de Buffet, y desde 2011 ha sido presidente y director ejecutivo de la filial energética de la empresa, Berkshire Hathaway Energy.
Desde cargo en la junta directiva, Abel ha supervisado también los negocios de Berkshire no relacionados con los seguros, y lleva en el conglomerado desde 2000, cuando Buffett se hizo con el capital mayoritario de la empresa que presidía, MidAmerican Energy.
Entre los retos que afronta el nuevo CEO estará demostrar a los inversores que merece la confianza puesta en él por Buffett, además de dirigir un conglomerado que abarca empresas de todos los sectores y que comienza su nueva era con niveles récord de liquidez.
De momento, voces conocidas de Wall Street consideran a Abel preparado para liderar Berkshire y señalan que hizo crecer la subsidiaria de energía con una sólida estrategia de compras y fusiones.





