lunes, marzo 2, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Plaza de Armas | Querétaro
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja
Sin resultados
Ver todos los resultados
Plaza de Armas | Querétaro
Sin resultados
Ver todos los resultados

Una ciudad sin biciclos; anhelo imposible

El cristalazo

por Rafael Cardona
2 marzo, 2026
en Editoriales
Los electores también son responsables
5
VISTAS

Detenidos en las líneas amarillentas del mal pintado “paso cebra” de cualquier avenida, los motociclistas, motonetos, bicimoteros y hasta patinetos o escuteros; decenas de ellos arracimados en un enjambre ruidoso, sueltan la máquina y avanzan en tropel como si se tratara del arrancadero de un hipódromo urbano o las luces verdes de los Fórmula Uno y empujan la rueda delantera y con el caderamen ladean la moto –no importa el tamaño, si es enorme o pequeña, si es magnífica BMW con opulentas cantinas o simplona imitación de una Vespa sin Mediterráneo–, y hunden el aire y cruzan y hacen mortales diagonales para ganar el terreno de la avenida y fuerzan los aceleradores y comprimen sus dimensiones en infructuoso intento –a veces– de esquivar con agilidad de golondrinas los espejos laterales de los autos pachorrudos de anchura mayor, impedidos del serpenteo por cuya agilidad en dos ruedas ellos practican con estrépito de escapes, el arte del equilibrio dinámico como llaman los especialistas a esa forma de locomoción escandalosa y peligrosa hasta para quien sufre con ellos los accidentes derivados de la orgullosa imprudencia de sentirse omnipotente repartidor de hamburguesas o pizzas.

Moscardones implacables, abejorros de enjambre estrepitoso, afectos a “las rodadas” (forma adolescente de agrupar motociclismo manadero en clubes y pandillas),  cuya esbeltez les permite convertir el espacio entre dos autos o dos autobuses o una camioneta y un trolebús, en carril exclusivo de su audacia apresurada.

Son los motociclistas, los motonetos, los imprudentes con casco y a veces sin él, los hijos naturales de Evel Knivel, aquellos promiscuos de señora obesa y niño de escuela o de preescolar; bebito con gorrito y mamila, apretujados de tres en tres  donde con dificultad cabrían dos, cuya suerte a veces ya está echada por los baches, chipotes, arena lodosa en el piso, manchas de aceite en el ruinoso asfalto de la ciudad del millón de agujeros, hasta formar parte –tarde o temprano–, de una triste estadística mortuoria porque solamente entre enero y el mes pasado, 49 de estas personas, con estas conductas u otras semejantes, murieron en nuestras calles.

En el año 2022 se registraron  206 accidentes mortales. En 2024 fueron  269 decesos. Síganle.

Si el aumento es del 30 por ciento cada dos años, en muy poco tiempo la cifra será de horror. Ya lo es, pero será peor porque el aumento de ventas de estos vehículos va en alza  y cada vez con mayor facilidad y economía. Hoy se compran motocicletas en las tiendas de autoservicio.

Los diarios registran algunas voces con poca habilidad para explicar el asunto.

Alberto Carrillo, presidente de la Asociación Civil Motociclistas Unidos de la CDMX (¿?) , expuso que las cifras exhiben omisiones por parte de las autoridades.

“El aumento en las estadísticas –dice Reforma–, habla de un mal trabajo de las autoridades y las organizaciones; una disminución de muertes y accidentes viales en motocicleta mostraría que los trabajos que se están haciendo (¿cuáles?) son positivos…

“…Entonces, ahora nadie está haciendo su trabajo”.

“La asociación, que se allega de reportes de cuerpos de emergencias, detalló que tan sólo en la primera semana de enero ocurrieron 24 muertes de motociclistas en la Zona Metropolitana, tanto en vías de acceso restringido como en cruces sin tráfico, principalmente por exceso de velocidad”.

El exceso de velocidad, obviamente, es culpa de las autoridades. Y ya de los ciclistas es mejor ni siquiera hablar. Esos no tiene remedio: de noche, en sentido contrario sin luces ni señales y con la altiva e imaginaria condición de superioridad ecológica, han convertido el pedaleo en una ideología alentada por lo políticamente correcto fomentado por los programas de Eco Bici y similares, como el Paseo dominical.

Y un día –Dios no lo quiera– la bici, pintada de blanco, termina colgada de un poste.

Etiquetas: biciclosmovilidadseguridad

RelacionadoNoticias

Raymundo Riva Palacio

Las relaciones peligrosas del gobernador

2 marzo, 2026
José Fonseca

¿Quién pierde en una economía lenta?

2 marzo, 2026
Por la reconciliación nacional

Los de adentro lo mandaron matar

2 marzo, 2026
Plan Estratégico 2026: Navegar en Tres Tiempos

Cerrar al 2% no es mala suerte

2 marzo, 2026
Siguiente noticia
Raymundo Riva Palacio

Las relaciones peligrosas del gobernador

 

 

 

Categorías

  • Andadores
  • aQROpolis
  • Cartón
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Fuego amigo
  • Fuente de El Marqués
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Portada
  • Ráfagas
  • Roja

Enlaces Internos

  • Aviso de Privacidad
  • Aviso Legal
  • Contacto
  • Aviso de Privacidad
  • Aviso Legal
  • Contacto

© 2020 MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja

© 2020 MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.

Este sitio web utiliza cookies. Al continuar utilizando este sitio web, usted está dando su consentimiento para el uso de cookies. Visite nuestra Política de privacidad y cookies.