- Juntos en San Andrés Larráinzar, Chiapas
- Hoy se aprobará la Reforma Judicial en la 61
- Gallos en Palenque de El Marqués, mañana
- Se destapa Nava como aspirante al gobierno
De memoria.
Vestía siempre de civil en los diálogos de San Andrés Larráinzar. No iba portar su uniforme militar para sentarse con los que se hacían llamar miembros de otro ejército mexicano, “porque sólo hay uno” y no le reconocía tal rango al Zapatista de Liberación Nacional. Eran los años 90 y el general Tomás Ángeles Dauahare formaba parte de la comisión gubernamental encabezada entonces por el director del CAPFCE, Marco Antonio Bernal (fallecido el 27 de diciembre de 2025) y de quien este columnista fue asesor de prensa.
El militar, modesto como todos los grandes, representaba a su jefe el general secretario Enrique Cervantes Aguirre, pero ya había desempeñado otros cargos importantes, incluido el de agregado en la embajada de México en los Estados Unidos, aunque más tarde sería director del Heroico Colegio militar y del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, además de subsecretario de la Defensa Nacional.
Lo recordé hace cuatro años, por estos días, al verlo orgulloso y digno en la inauguración del Aeropuerto Internacional que lleva el nombre de su abuelo paterno, el héroe revolucionario Felipe Ángeles, comandante de la artillería villista.
Convivimos con Tomás durante un año en Chiapas.
Viajábamos juntos en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana desde la CDMX a Tuxtla Gutiérrez y de ahí en helicóptero a San Cristóbal de las Casas, de donde nos movíamos en camionetas a los encuentros con el EZLN, moderados por el obispo Samuel Ruiz y un grupo de legisladores entre los que se encontraban Heberto Castillo, Luis Felipe Bravo Mena y otros personajes.
Nunca hizo uso de la palabra, pero influía decididamente en las posiciones gubernamentales expuestas exclusivamente por Marco Antonio Bernal, quien no dejaba de desesperarse ante el reiterado discurso del “tiempo indígena” (el subcomandante Marcos, hoy Galeano) usaba dos relojes. Al cabo, argumentaba, habían esperado 500 años.
Los comandantes Tacho, David y los demás interrumpían las sesiones “para consultas” y se encerraban durante horas en un salón de la escuela de Larráinzar, sede del diálogo, en donde pernoctaban. Desconfiaban de todo. Incluso del agua embotellada que se colocaba en cada uno de los lugares de la mesa. Llevaban sus garrafones.
Afuera, cientos de periodistas nacionales y corresponsales de medios extranjeros esperaban las noticias, que se daban a cuentagotas, sin mayores avances.
Por la noche, custodiados por vehículos militares, regresábamos al hotel de San Cristóbal, en donde hacíamos el recuento del día con el jefe de la delegación y los asesores. Mientras tanto los servicios de inteligencia -que entonces sí funcionaban- sabían que Rafael Sebastián Guillén Vicente, el llamado subcomandante Marcos, al que tengo para mi nunca han querido detener, cenaba ahí mismo, en la antigua Ciudad Real, en la casa de su amigo el célebre exrector de la UNAM Pablo González Casanova (+).
Acá, el general Ángeles era apoyado por su asistente, un teniente coronel de nombre Pedro Felipe Gurrola Ramírez, con quien me reencontré gratamente como general de división y comandante de la XII Zona Regional, con sede en Irapuato, en los años del acoso a este periódico, pero esa es otra historia.
Tomás Ángeles, persecutor de los narcotraficantes y sus cómplices fue acusado y encarcelado en 2012 por supuestos vínculos con el crimen organizado, cuando había participado en la detención y procesamiento del general Jesús Gutiérrez Rebollo, zar antidrogas y en el consejo de guerra contra el general Mario Arturo Acosta Chaparro.
Hombre de una pieza, había estado en la terna de candidatos a secretario de la Defensa que el Ejercito le presentó en 2006 al presidente Felipe Calderón, a quien informó oportunamente de los nexos del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna con el narcotráfico. Todo eso le cobraron al general Ángeles, pero en 2013 -después de un año de prisión- fue liberado y reivindicado con honores.
Mucho tiempo después, el 21 de marzo de 2022 estuvo en el AIFA, el aeropuerto que lleva el nombre de su abuelo Felipe Ángeles. De esa estirpe es el general que tuvimos el honor de conocer, tratar y compartir el diálogo en San Andrés Larráinzar.
Hace 30 años.

Foto: Archivo
-BLANCAS Y NEGRAS-
Mayoría calificada
Hoy será aprobada la reforma judicial de Querétaro en la LXI Legislatura del Estado. Se espera que con más de 17 votos. Quizá entre 19 y 21.
En contra, claro, se manifestarán los diputados pertenecientes al Grupo Jamás (que nunca están de acuerdo con nada). Los de la otra 4T.
Y el martes, antes de irse de vacaciones, nuestros cumplidos legisladores elegirán la mesa directiva que entrará en funciones al día siguiente, el 1 de abril.
Presidirá un hombre de Morena: Sinuhé, Homero o De la Rosa, aunque no se descarta un acuerdo de la Jucopo para prorrogar el periodo de Gina Guzmán, que tan buen trabajo ha realizado.
Mañana sábado habrá gallos en el Palenque del Ecocentro Expositor con la presencia del gobernador Mauricio Kuri, los aspirantes del PAN a sucederlo y la dirigencia encabezada por Martín Arango, el alcalde anfitrión Rodrigo Monsalvo.
La novedad es que, de acuerdo con las directrices del comité nacional, acudirán como invitados líderes de la sociedad civil y del empresariado, de los colegios de profesionistas y organizaciones sociales. PAN campechano, nos dijo Alfredo Botello.
-EL HISTORIETARIO-
Rojo.
Lejos de Chiapas y San Andrés Larráinzar, ya en este siglo, este reportero se reencontró en Querétaro con el obispo de San Cristóbal de las Casas, don Samuel Ruiz, a quien muchos tenían como el verdadero comandante del EZLN y que los indígenas bautizaron como Tatik, padre en tzeltal o Jcanan Lum, cuidador del pueblo.
Ya era 2024.
Comimos en casa del comunicador Raúl Moreno en Tejeda, acompañados del doctor Marco Antonio León. Ahí nos compartió que jubilado en 1999 obsequió a su hermana la oportunidad de decidir en dónde radicarían, por haber dedicado su vida a atenderlo.
La primera opción era regresar a su lugar de origen, Irapuato, Guanajuato, pero ella escogió Querétaro, “más bonito y tranquilo”, en donde permanecieron hasta su muerte el 24 de enero de 2011.
¿Y no extraña San Cristóbal? Le preguntamos aquella deliciosa tarde.
-No. Yo estuve al frente de la diócesis 40 años (de 1959 a 1999). La iglesia es muy sabia y lo releva a uno en el momento justo, cuando -sin darse cuenta- puede convertirse en adversario de su obra y destruirla.
Así, se alejó de su diócesis, aunque viajaba al extranjero en busca de recursos “para la causa”.
Y mire lo que son las cosas, Samuel Ruiz -confrontado con la jerarquía católica por su activismo – reposa para siempre en Chiapas, en donde el Papa Francisco, en su visita de 2016, hace diez años, pidió perdón a las comunidades indígenas, visitó la tumba del Tatik, le llevó flores y rezó una oración por el eterno descanso de su alma.
La política es así.
Hasta en la Iglesia.

Foto: Sergio A. Venegas A.
-JUGADA FINAL-
Dos Nava dos.
A Nava que está empeñado en ser candidato del PAN a la gubernatura. ¿Luis Bernardo? No, Miguel, sin ningún parentesco con el secretario de Desarrollo Social del Estado. Es el exombudsman que ya compitió por Redes Sociales Progresistas contra Mauricio Kuri en el 2021, pero ahora con la apertura quiere serlo por el PAN, un campechano ¡Jaque Mate!

Foto: Luis René Venegas






