Lílian Cruz y Ricardo Carrillo
El plan de Estados Unidos de invertir en la infraestructura petrolera venezolana para elevar la producción de crudo en el país sudamericano pone en riesgo a México en varios frentes, consideraron expertos.
Venezuela se convertiría en un acérrimo competidor del País para atraer inversión privada al sector de hidrocarburos y, ante la falta de recursos para nuevos proyectos en México, la producción local de crudo seguiría a la baja, poniendo en riesgo a Pemex y a sus finanzas, alertaron.
“Hoy (el sábado), Estados Unidos ha anunciado el incremento de la infraestructura, la inversión y todo lo necesario para elevar la producción de petróleo crudo en Venezuela en el corto y mediano plazo.
“¿Esto qué significa? Número uno: que México va a tener un acérrimo competidor, que será Venezuela, a donde empresas de Estados Unidos irán a realizar ciertas inversiones”, sostuvo Ramsés Pech, analista del sector de hidrocarburos, en un podcast publicado este sábado.
Jesús Carrillo, analista económico y del sector hidrocarburos, coincidió en que, si se da un cambio de régimen en Venezuela, es probable que algunas empresas vuelvan a mostrar interés en invertir en ese país y retiren su atención de otros mercados.
“Sí es probable que el plan de invertir en Venezuela en el sector petrolero quite interés a otros mercados”, sostuvo en entrevista.
También previó que compañías de Estados Unidos modifiquen sus estrategias comerciales.
“Podremos ver un reacomodo de las estrategias comerciales de las empresas de refinación estadounidenses”, añadió.
Pech alertó que este desvío de inversiones podría afectar los contratos mixtos que están en puerta, ya que los inversionistas privados estadounidenses se sentirían más atraídos por invertir en Venezuela que en México, debido a la mayor certidumbre que les daría la presencia de Estados Unidos.
“Una mayor presencia de EU en Venezuela derivaría en que ciertos recursos financieros que pudieron haber sido destinados a contratos mixtos o a nuevos proyectos, sobre todo en la extracción de hidrocarburos, ya no se canalicen a México. Algunas empresas de EU dejarían de estar interesadas en invertir en el País y preferirían ir a Venezuela, donde se sentirían respaldadas por la Administración de Trump”, explicó.
Este cambio en el destino de las inversiones dejaría en una posición desfavorable a México, sostuvo el analista.
“México queda entrampado en un mercado local donde el incremento de la producción programada hacia 2030, de 1.8 millones de barriles diarios y 5 millones de pies cúbicos diarios de gas, nos saca de la jugada y pone en riesgo las finanzas de Pemex al reducir la exportación de crudo”, sentenció Pech.
El escenario cobra mayor relevancia si se considera que el plan de México hacia 2030 es exportar no más de 400 mil barriles diarios, de los cuales 150 mil se enviarían a Deer Park. Si Estados Unidos incrementa la producción venezolana y alinea inversiones hacia ese mercado, podría dejar de comprar crudo mexicano, lo que obligaría a colocarlo en otros mercados con mayores descuentos.
“Esto laceraría de manera importante las finanzas públicas de Pemex”, advirtió.
Explicó que Pemex depende, en 41 por ciento de sus ingresos, del mercado interno por la venta de gasolina y diésel; en 19 por ciento, de las exportaciones de crudo —que han caído de un millón a menos de 500 mil barriles diarios—, y de la venta, principalmente para exportación, de combustóleo, rubro en el que actualmente está basando buena parte de sus ingresos.






