La Oposición en el Senado de la República no sólo apuró a la 4T a retirar el Plan B en materia electoral, sino que advirtió que Morena pretende “achicar” a sus aliados.
De hecho, aplaudieron la “valentía” del PT por mantener su rechazo y, eventualmente, frenar la iniciativa, y ya a corren dos versiones: que Morena sacaría adelante en comisiones el dictamen, aunque que ya no lo turnaría al pleno, y que el desahogo podría efectuarse después de Semana Santa.
“Lo que está muy claro es que ya se les hizo bolas el engrudo: nosotros hacemos un llamado a que retiren, de manera definitiva, esa barbaridad de iniciativa”, declaró el coordinador de la bancada panista, Ricardo Anaya.
“Esa iniciativa no sirve, lo están diciendo los propios aliados de Morena. Y no sirve, primero, porque no atiende el verdadero problema de la democracia, que es ponerle un alto a los criminales, al dinero del narcotráfico que hoy está financiando campañas y está controlando candidatos”.
Por la bancada del PRI, Manuel Añorve afirmó que lo que Morena pretende es desaparecer a la Oposición y, por supuesto, achicar al PT y al PVEM.
“Esto ya lo sabemos. ¿Por qué? Porque les estorban como aliados y para que no les cueste la negociación”, dijo.
“Los del PT están conscientes, y también muchos del Verde, que lo único que quiere Morena es achicarlos y desaparecerlos del mapa electoral”.
Clemente Castañeda, coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano (MC), reconoció la valentía de los petistas.
“Es una reforma que no tiene razón de ser. El problema es de resistencia dentro de su propia bancada (Morena) pero también de sus aliados. Vale la pena hacer un reconocimiento público al Partido del Trabajo, porque cuando menos hasta el día de hoy, se ha mantenido congruente, con mucha dignidad y valentía, porque no es fácil el trato que le da el oficialismo, de prácticamente traidores a la patria”.
Para Castañeda, la resistencia de algunos de los sus aliados de Morena, que es pública, y de otros de sus integrantes, es porque saben que empatar la revocación de mandato con el proceso electoral es de altísimo riesgo para los intereses del Gobierno.





