Marcelo Ebrard, titular de la Secretaria de Economía presentó el resultado de las consultas públicas para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá y destacó que Querétaro se ubicó en el décimo sitio en percepción positiva del T-MEC, con un 90.38% de aceptación de los sectores económicos.
Las primeras entidades son Ciudad de México con 100%; Baja California con 100% y Guanajuato con un 93.75% de impacto positivo. Mientras que los últimos estados son Campeche con 40%; Hidalgo con 45.63% y Tabasco con 46.66%.
Ebrard, informó que el 78.5% de los sectores económicos a nivel nacional están de acuerdo con la renovación del T-MEC.
“Hoy en día tenemos ya los resultados que nos dicen, hay un acuerdo muy amplio, y también hay puntos donde tenemos preocupaciones. Asimetrías, como un mecanismo laboral y preocupaciones que tienen que ver con medidas unilaterales, como la aplicación de aranceles que finalmente van en contra del tratado”, comentó.
La dependencia federal subraya que el cruce entre los resultados sectoriales y territoriales permite identificar que México no experimenta el T-MEC como un bloque homogéneo. Por el contrario, la información recopilada muestra la existencia de seis regiones productivas o categorías, definidas no por criterios administrativos, sino por su participación diferenciada en las cadenas de valor de América del Norte.
El Bajío, que se caracteriza por su industria automotriz y autopartes, muestra sensibilidad al contenido regional y a la transición tecnológica. Incluye Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí y zonas industriales del Estado de México. Aquí se concentran armadoras, proveedores Tier 1 y Tier 2, así como industrias metalmecánicas altamente expuestas a cambios en reglas de origen.
Dicha región, donde se ubica Querétaro, demanda plazos razonables, interpretación clara de criterios como el “roll-up”, desarrollo de proveedores y apoyo institucional para la transición hacia la electromovilidad. Su vulnerabilidad es técnica: la integración depende de cumplir reglas complejas.
Igualmente, se detalla que en estados altamente industrializados como Querétaro se identifica un problema estructural: la disponibilidad insuficiente de personal técnico especializado. Las consultas estatales y sectoriales coinciden en proponer esquemas de reconocimiento trilateral de certificaciones técnicas, movilidad temporal de especialistas y plataformas regionales de formación para sectores críticos.
Para la industria automotriz y de autopartes, esto se relaciona con los desafíos de la transición tecnológica; para manufacturas avanzadas, con la necesidad de cubrir vacantes de alta especialización.





