En el Centro Penitenciario de San José El Alto, en Querétaro, se llevó a cabo la conmemoración del Jueves Santo con el tradicional lavatorio de pies, ceremonia encabezada por el obispo de la Diócesis de Querétaro, Fidencio López Plaza.
El acto litúrgico se realizó al interior del penal, donde participaron personas privadas de la libertad, personal del centro y representantes religiosos, en una celebración que forma parte de las actividades de Semana Santa.
Durante la ceremonia, el obispo replicó el gesto atribuido a Jesucristo al lavar los pies de sus discípulos, como parte del rito que simboliza el servicio y la humildad dentro de la tradición católica.
“Lo primero que Dios quiere es que sus hijos se vean como hermanos”, expresó durante su intervención.
En su mensaje, López Plaza señaló que la dignidad de las personas no depende de su condición jurídica ni del entorno en el que se encuentren, al referirse a la población interna del centro penitenciario.
La celebración incluyó la reflexión sobre el significado del lavatorio de pies, el cual tiene origen en los relatos evangélicos previos a la Última Cena, donde se establece como un acto de servicio entre los creyentes.
“Si yo, que soy el maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben hacerlo unos a otros”, señaló, en referencia a las enseñanzas atribuidas a Jesucristo.
Asimismo, durante la ceremonia se llevó a cabo la Eucaristía, en la que se retomaron las expresiones centrales del rito católico vinculadas a la Última Cena.
“Este es mi cuerpo” y “esta es mi sangre”, fueron parte de las frases pronunciadas durante la celebración.
En el contexto del centro penitenciario, el obispo también hizo referencia a pasajes evangélicos relacionados con el reconocimiento de las personas en condiciones vulnerables.
“Lo que hicieron con uno de estos hermanos, conmigo lo hicieron”, expresó.
Finalmente, el mensaje se centró en la importancia de la fraternidad, el servicio y la misericordia como elementos centrales de la fe cristiana, en el marco de una ceremonia que trasladó uno de los principales ritos de Semana Santa a un espacio de reclusión.






