La eliminatoria no la podía resolver otro jugador. Vinícius Junior se tomó su particular revancha con el Benfica tras el capítulo de Lisboa y volvió a bailar. Sacó al Real Madrid de la duda en un frío Santiago Bernabéu, con un tanto que dio el pase a octavos de final, reafirmando su liderazgo sin Kylian Mbappé.
La madurez de Vinícius llega desde su reacción al conflicto. Hubo un tiempo que estar en el foco de la polémica rebajaba su nivel en el terreno de juego. No ocurrió en Da Luz tras los presuntos insultos racistas ni tras los gestos de la grada. Una herida que cicatrizó en el Bernabéu derrumbando las esperanzas del Benfica cuando veía opciones de llevar el duelo a la prórroga.
Sin el reencuentro esperado con José Mourinho, que ni apareció por el Santiago Bernabéu ni su nombre sonó por megafonía. Con el clima rebajado de tensión ante la ausencia de Gianluca Prestianni, al que UEFA mantuvo la sanción, el tercer partido consecutivo entre Real Madrid y Benfica rebajó decibelios y fútbol, sosteniendo la emoción del pase con el temor al batacazo por momentos en el estadio.




