En Querétaro ya no se está discutiendo quién va a ganar.
Se está discutiendo quién no se va a equivocar.
Y eso, en sí mismo, ya dice mucho.
Morena hoy no es competencia real. Es ruido.
Ruido interno, ruido mediático, ruido de egos.
Ahí están todos en la mesa: Gilberto Herrera, Santiago Nieto, Luis Humberto Fernández, Ricardo Astudillo, Andrea Tovar y Beatriz Robles. Se mueven, se placean, se filtran… pero no construyen nada que parezca gobierno.
No hay mando.
Hay grilla.
El gilbertismo ya entró en fase descendente. Durante un tiempo vendieron que traían el control político del estado, la estructura, la operación, el futuro. Y a la hora de la verdad no pudieron ni cerrar el Congreso como territorio propio. Ahí se les cayó el cuento.
En política, cuando te descubren el farol, se acabó el encanto.
Los sanjuanenses ya ni pintan. Se quedaron en intento, en ruido regional, en aspiración. Hoy no son factor. Son nota al pie.
Y el Verde… el Verde es lo de siempre: está, cobra, negocia, pero no decide. Menos si esto se mueve a una candidatura mujer. No tiene figura, no tiene con qué sentarse a exigir nada. Es acompañante, no jugador.
El PT, simplemente, no existe.
Y ahí es donde se cae el discurso.
Porque si Morena decide que Querétaro “es tiempo de mujeres”, la pregunta no es ideológica… es práctica: ¿con quién?
Porque una cosa es la consigna y otra tener candidata que aguante una elección estatal.
Pueden empujar a Beatriz Robles.
Pueden intentar con Andrea Tovar.
Y siempre estar con Celia Maya.
Pero ninguna cierra. No hay arrastre, no hay estructura, no hay unidad.
Y peor: ni siquiera entre ellos se pondrían de acuerdo.
Morena en Querétaro no se alinea ni con una carne asada.
Entonces la famosa paridad queda en lo que es: discurso cuando conviene… y pretexto cuando no hay con quién.
Porque el problema de fondo no son los nombres. Es la marca.
Morena aquí no genera confianza.
Y en Querétaro eso pesa.
Aquí nadie que invierte en serio le apuesta a un proyecto que genera incertidumbre.
No es ideología.
Es riesgo.
Y Querétaro no está para jugarle al riesgo.
Por eso Morena no sirve como opción real de gobierno. No por falta de perfiles, sino por falta de credibilidad.
Y sin eso, no hay gobierno que aguante.
En medio de eso, Movimiento Ciudadano quiere colarse con Teresa Calzada. Quiere reflectores, quiere posicionarse. Pero hoy está más cerca de estorbar que de competir.
Sirve para hacer ruido, no para disputar el poder.
Así de claro.
Entonces la elección no está en Morena.
Está en el PAN.
Y ahí viene lo importante.
En el PAN también hay mujeres con trayectoria: Tania Palacios Kuri, Lupita Murguía, Tania Ruiz. Tienen trabajo, presencia y no son menores. Pero hoy el momento no está para mandar señales, está para ganar.
La plaza no está para ocurrencias.
Está para cerrar.
Y hay que decirlo como es: Querétaro no está para experimentos de cuota ni para jugar a la corrección política. Aquí la elección exige contundencia.
En Querétaro, tiene que ser hombre.
Y sólo hay dos en el PAN: Felifer o Nava.
Punto.
Uno trae calle, ritmo y presencia.
El otro trae estructura, gobierno y control.
Dos perfiles, una tarea: ganar.
Lo demás es distracción.
Porque mientras Morena sigue viendo cómo se reparte algo que ni tiene, el PAN tiene todo para conservar… si no se enreda solo.
Y esa es la diferencia entre quien compite…
y quien estorba.
Querétaro hoy no está viendo una pelea cerrada.
Está viendo a un partido que puede retener el poder…
y a otro que ni entre ellos se pone de acuerdo.
Así está.
Sin maquillaje.
Y el que no lo quiera ver, es porque no le conviene.
Colofón
Los gilbertanos siguen en lo mismo: propaganda, promoción adelantada y campaña desde el cargo. Ahí están sus asesores, su gente en el Congreso local y en San Lázaro, todos empujando la misma línea. La “casa de gestión” ya opera como set de promoción.
Gilberto tiene fuero.
Sus operadores, no.
Y cuando se cruce la línea entre promoción, uso de recursos y campaña anticipada, no todos van a salir igual.
A ver cómo les va.
A chambear.
@GildoGarzaMx






