Pluribus no solo es una de las mejores series de 2025 y protagonista natural de la temporada de premios, sino uno de los pocos productos televisivos que, además de su calidad, invitan a reflexionar sobre la condición humana y nuestra propia existencia.
La historia sigue a Carol (Rhea Seehorn), una escritora best seller frustrada por considerar su obra una banalidad y obsesionada con la idea de escribir, por fin, un libro verdaderamente bueno. Su vida da un giro radical cuando un grupo de científicos descubre una secuencia genética de origen espacial que da lugar a una forma de vida parasitaria capaz de controlar a la humanidad, o al menos a su inmensa mayoría.
¿Héroes o villanos?
En un primer momento, la trama puede remitir a la típica historia de ciencia ficción en la que una especie extraterrestre busca aniquilar a la humanidad por mera conquista, detonando una guerra entre especies donde el héroe de acción salva el día frente a los violentos invasores. Nada más alejado de la realidad.
Pluribus presenta a esta nueva forma de vida fuera de los cánones habituales, y quizá ahí radica uno de sus mayores aciertos. El nuevo ente no es “malo” ni pretende exterminar al mundo ni a la raza humana; por el contrario, busca el desarrollo de las especies y la prosperidad del planeta. Tiene, incluso, prohibido matar o herir a cualquier ser viviente, incluido cortar una simple manzana de un árbol. Eso sí: controla a sus huéspedes humanos, salvo a un reducidísimo grupo al que trata como reyes.
En el camino, la serie plantea preguntas incómodas sobre la existencia humana. ¿Qué pasaría si desaparecieran el crimen y la violencia? ¿Si los bienes del mundo se repartieran de forma equitativa? Salir de noche sin miedo sería una realidad, la carencia dejaría de existir y el planeta se regiría bajo la premisa de que todos valen lo mismo y nadie merece ser maltratado. Una utopía cuyo único precio es perder la individualidad.
En plena guerra del streaming, bombardeados por cientos de series y cada vez más plataformas, Apple TV demuestra que todavía es posible apostar por materiales de calidad: historias que entretienen, que incomodan y que obligan a cuestionarnos. Prueba de ello es el reconocimiento a Rhea Seehorn, quien por su trabajo en Pluribus ya se llevó el Globo de Oro y el Critics Choice Award como actriz protagónica.






