jueves, febrero 12, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Plaza de Armas | Querétaro
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja
Sin resultados
Ver todos los resultados
Plaza de Armas | Querétaro
Sin resultados
Ver todos los resultados

Pinto hombres notables, al hombre común

John Sonsini, artista estadounidense

por Reforma
12 febrero, 2026
en aQROpolis
Pinto hombres notables, al hombre común

La estancia de John Sonsini en México en 1985 transformó su manera de entender el retrato y lo llevó a pintar del natural a hombres comunes que considera notables. El artista regresa al País con su primera exposición individual, donde presenta retratos, acuarelas y naturalezas muertas marcadas por la intimidad, la interacción y la identidad.

4
VISTAS

Erika P. Bucio

La estancia del estadounidense John Sonsini (Nueva York, 1950) en la Ciudad de México, en 1985, marcó un punto de quiebre en su trayectoria artística. Aunque exhibía desde 1981, las figuras tomadas de fotografías de boxeadores y fisicoculturistas le resultaban insuficientes. Aún no encontraba el tema ni el enfoque que dieran dirección a su trabajo.

Rentó un pequeño estudio detrás de la Catedral Metropolitana, en la calle de Guatemala, a unos pasos del Zócalo. Llegó atraído por la obra de los grandes muralistas; José Clemente Orozco era uno de sus héroes.

La gran revelación ocurrió frente a Epopeya del pueblo mexicano, el tríptico pintado por Diego Rivera en el Palacio Nacional.

“Ver esos murales fue como ver retratos de toda la gente que estaba en la calle”, dice en entrevista el artista, afincado en Los Ángeles. “En ese momento yo no conocía la historia de México. Lo que vi fueron personas reales, como las que caminaban afuera”.

Fue una sensación similar a la que había tenido años antes con la Capilla Sixtina, que le pareció una galería de romanos contemporáneos. Los murales de Rivera le parecieron retratos monumentales de hombres y mujeres anónimos, trabajadores, cuerpos en acción.

“Eso lo abrió todo para mí”, asegura.

De pronto, la búsqueda de un concepto o un significado previo perdió importancia. “No necesitaba una idea. Todo lo que necesitaba era pensar: ‘Esa persona me parece notable, quiero hacer su retrato’”.

Obligado por las circunstancias, tuvo que evacuar su estudio, que albergaba toda la producción realizada en México y que nunca fue recuperada.

Al volver a Los Ángeles, decidió que pintaría a los trabajadores que veía todos los días en Pico-Union, un barrio habitado principalmente por latinos, sin importar si las pinturas eran “buenas o malas”.

Desde finales de los años 80, Sonsini —quien ahora regresa a la Ciudad de México con una exposición en Para A— comenzó a pintar de manera sistemática del natural. No lo hacía para lograr un parecido físico, sino por lo que ocurre en el acto mismo de trabajar con otro.

“Me interesaba más que el retrato fuera un registro de mi interacción con el modelo que un registro de su parecido”, explica.

Siempre ha pagado a sus modelos por su trabajo, en jornadas de cinco horas con una pausa para comer. Incluso, si en algún momento el modelo se siente incómodo, puede retirarse; de cualquier forma, recibe el pago acordado.

Pintar del natural le permitió acceder a una energía que no encontraba trabajando solo. “Cuando dos personas trabajan juntas, se establece una conexión. Yo quería, de alguna manera, registrar esa energía”.

Sus modelos, muchos de ellos trabajadores que encontraba en esquinas o estacionamientos, miran de frente al pintor. No hay poses teatrales ni miradas perdidas en el horizonte.

“No quiero drama artificial. Si el modelo mira a otro lado, se va mentalmente. Si me mira, estamos trabajando juntos”, afirma Sonsini.

La ropa es la que el modelo lleva consigo: prendas de trabajo, tenis, sudaderas. Durante años evitó accesorios que “contaran una historia”, hasta que aceptó que incluso un anillo o una mochila no narran, sino que sugieren.

“No soy un narrador, pero sugerir una historia le da trabajo al espectador”, ataja.

Ese principio de sugerir sin imponer se extiende a sus naturalezas muertas, creadas a partir de maletas viejas, sombreros y chaquetas olvidadas en el estudio. Objetos que “no cuentan una historia, pero la insinúan”.

No es casual que el libro sobre su trayectoria artística, realizado en colaboración con el crítico de arte David Pagel, se titule Broad Reminders, una publicación que ayudó al propio artista a comprender mejor su trabajo.

“Quiero que la pintura sea un recordatorio de que alguien estuvo aquí”, recalca.

Con el tiempo, Sonsini ha comprendido que toda su obra gira en torno a la identidad, aunque no lo supiera al principio.

Al revisar 40 años de trabajo, descubrió un hilo conductor: “He pintado, desde 1988, grupos de hombres que tratan de tener los pies en la tierra. Y eso soy yo también”.

Esa identificación —pintar a quienes buscan una forma de arraigo— explica la honestidad que con frecuencia los espectadores dicen percibir en su obra.

“Siempre digo que pinto hombres notables. Y trato de que la pintura, de alguna manera, transmita eso”.

¿Pero a qué se refiere Sonsini con hombres notables? Quizá no pueda definirlo con precisión, pero lo intuye.

“Hay algo que, cuando estamos en presencia de una persona asombrosa, simplemente lo sabemos”, subraya, una cualidad que también puede verse en el hombre común.

La paleta característica de Sonsini, con fondos verdes, rosas o azules intensos, surgió casi de manera accidental. Su estudio fue pintado de verde por error, en lugar del blanco marfil que había solicitado.

Pero su primer modelo, Gabriel Barajas —un inmigrante mexicano a quien conoció en 1996— le sugirió dejarlo así. De ahí surgieron cinco años de retratos con él y con ese verde como fondo, hasta que un día el propio Barajas, su compañero desde hace tres décadas, le dijo: “Es hora de que pintes a otras personas”.

Así comenzó a retratar a otros hombres, aunque calcula que a lo largo de los años ha realizado unos 200 retratos de su pareja. Ha llegado a pintar durante dos años consecutivos a grupos de cuatro o cinco trabajadores.

“A veces la gente me pregunta: ‘¿No te aburres?’. Y yo respondo: ‘Piensa en dónde trabajas. ¿No has trabajado con algunas de estas personas durante 25 años? ¿Estás aburrido?’. La respuesta es no”.

La que ahora presenta en México es su primera exposición individual en el País, titulada Francisco, Roger, Jorge, David, Enrique, Rodney, Carlos, Gabriel, Ramiro, Luis, Fernando, Rian and Carlos. Reúne retratos al óleo, acuarelas recientes y naturalezas muertas, en diálogo con el espacio sede, Para A, ubicado en el Edificio para Artistas diseñado por Max Cetto y Luis Barragán, en Parque Melchor Ocampo 38, colonia Cuauhtémoc. La muestra abrió al público la semana pasada, durante la Semana del Arte.

Durante la pandemia, ante la imposibilidad de pintar con modelos en vivo, Sonsini modificó su método de trabajo y optó por la acuarela sobre tela en lugar del óleo.

Aunque expone obra reciente creada durante las redadas del ICE contra inmigrantes, el artista no considera que sus retratos contengan una declaración política explícita, una cuestión que ha enfrentado a lo largo de los años, incluso antes de este periodo que describe como “difícil y súper traumático”.

“Nunca tuve el deseo de hacer una declaración política o social con mi trabajo. Pero entiendo que el contenido lo hace de todos modos y lo acepto”, aclara.

No son declaraciones políticas explícitas, aunque el contexto social siempre se filtra.

“Cuando te sientas a pintar a una persona del natural, ya estás haciendo un comentario político, íntimo y social”, plantea. “No lo busqué, pero lo acepto”.

A casi cuatro décadas de aquel primer viaje, Sonsini regresa con una obra plenamente consolidada, presente en los acervos de instituciones como el Guggenheim y el Whitney Museum de Nueva York, el SFMOMA de San Francisco y el MOCA de Los Ángeles.

La exposición, inaugurada el 4 de febrero, permanecerá abierta hasta el 12 de abril.

Etiquetas: ArteexposicionOBRASonsini

RelacionadoNoticias

Noche de lucha libre en la Galería Libertad

Noche de lucha libre en la Galería Libertad

11 febrero, 2026
Presenta Yareli Hernández su muestra De Milpas y Mujeres

Presenta Yareli Hernández su muestra De Milpas y Mujeres

9 febrero, 2026
Pintar la vida desde la luz

Pintar la vida desde la luz

9 febrero, 2026
Llama Astudillo Suárez a consolidar la alianza de la 4-T

SECULT Querétaro anuncia aumento de recursos y apoyo a espacios independientes

9 febrero, 2026
Siguiente noticia
1938, Otra vez

Arte numérica

 

 

 

Categorías

  • Andadores
  • aQROpolis
  • Cartón
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Fuego amigo
  • Fuente de El Marqués
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Portada
  • Ráfagas
  • Roja

Enlaces Internos

  • Aviso de Privacidad
  • Aviso Legal
  • Contacto
  • Aviso de Privacidad
  • Aviso Legal
  • Contacto

© 2020 MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja

© 2020 MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.

Este sitio web utiliza cookies. Al continuar utilizando este sitio web, usted está dando su consentimiento para el uso de cookies. Visite nuestra Política de privacidad y cookies.