Sergio Antonio Castañeda
- Primera T; La 4T y Soberanía Energética
- Segunda T; la transmutación de PEMEX
- Tercera T; Consumo Energético
- Cuarta T; Energía barata
-PRIMERA T-
La 4T y Soberanía Energética
La apuesta de la transformación para “salvar” a PEMEX no fue estratégica, fue ideológica. En lugar de resolver un problema estructural con un enfoque pragmático, el expresidente Andrés Manuel López Obrador decidió hacer una apuesta masiva envuelta en una narrativa: “Soberanía Energética”.
Porque si suena bien… debe funcionar.
Así lo dijo en su toma de protesta:
“Se rehabilitarán, como ya lo mencioné, las refinerías existentes y haremos una nueva en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, para dejar de comprar gasolina en el extranjero.”
La soberanía energética no falló en ejecución.
Falló en diseño.
Después de miles de millones de pesos en inversiones, reestructuración y refinanciamientos de deuda, así como la constante intervención del gobierno federal en programas de recompra, y la prolongada falta de rentabilidad reflejada en pérdidas constantes año tras año. En 2024, las importaciones de crudo refinado se mantuvieron en 30.1 mil millones de dólares, apenas 1.3% menos que en 2018.
La soberanía energética no solo no llegó.
Se volvió más lejana.
Y la narrativa, desde el inicio, fue más ficción que ciencia.
-SEGUNDA T-
La transmutación de PEMEX
Primero, los antecedentes. PEMEX es una empresa con historia en México desde la nacionalización de los recursos petroleros bajo el mandato de Lázaro Cárdenas, donde el Estado integró un monopolio vertical durante décadas: exploración, producción, refinación, petroquímicos, transportación y distribución. Poco después de 1970, PEMEX ya había concentrado la mayoría de sus activos y para 2004, alcanzó su producción máxima: 3.4 millones de barriles por día.
Hoy, después de inversiones federales masivas y de reestructurar la deuda, las refinerías producen alrededor de 1.6 millones de barriles diarios. Se presenta como recuperación, pero no lo es, aún sigue muy lejos de su producción máxima histórico.
Y para efectos de la soberanía energética, PEMEX continua sin pagar beneficios a empleados, proveedores, acumulando obligaciones contractuales a niveles alarmantes y así, sigue perdiendo dinero…
-TERCERA T-
Consumo Energético
Más allá del discurso, están los flujos de la balanza comercial.
En 2018, México importó alrededor de 30.5 mil millones de dólares en refinados, 5.7 mil millones en gas licuado y 400 millones en coque de petróleo, entre otros componentes, totalizando 40.7 mil millones de dólares en derivados del petróleo.
En 2024, México importo 30.1 mil millones en refinados aproximadamente, 6.69 mil millones en gas licuado y 376 millones en coque, entre otros. Totalizando: 41.4 mil millones de dólares.
Después de cientos de miles de millones de pesos invertidos la dependencia no disminuyó… Aumentó.
Ahora, por otro lado, en 2018, México exportó alrededor de 35.1 mil millones de dólares en derivados del petróleo. En 2024, esa cifra subió a 42.3 mil millones.
¡Por fin! Algo bien.
Aun así…
Seguimos exportando crudo e importando derivados. La estructura sigue intacta y la soberanía energética en este contexto, no es un objetivo incumplido, es más bien una contradicción…
-CUARTA T-
Energía barata
Parte de las promesas antes de la transformación fue que los combustibles estaban artificialmente altos debido a la corrupción, y que con la llegada del expresidente todo cambiaría.
Nunca volveríamos a ver esos precios y en eso si cumplieron, nunca volvimos a ver la gasolina en 16 pesos. La promesa no se rompió, la gasolina jamás regresó a 16…
Hoy, la gasolina —sin corrupción ni impunidad— ronda los 24 pesos.
La soberanía energética jamás había estado tan lejos…
Más veremos. En detalle, pronto en el Periódico Plaza de Armas la fuente de reportaje selecta de México.
La transformación continúa…






