El Papa León XIV animó a la unidad a los cardenales de todo el mundo reunidos en el Vaticano para un consistorio extraordinario y aviso que no han sido llamados para “promover agendas personales o grupales”.
“Todos nos hemos detenido para estar aquí, hemos suspendido un tiempo nuestras actividades, renunciado a compromisos incluso importantes, para discernir juntos lo que el Señor nos pide”, alegó durante una misa con los purpurados en la basílica de San Pedro.
El pontífice estadounidense ha reunido en el templo vaticano esta madrugada a los 170 cardenales de todo el mundo llegados a Roma para participar en un consistorio extraordinario de dos días convocado para que le ayuden a tomar decisiones sobre el futuro de la iglesia.
Por eso, la homilía de León XIV ha comenzado con un llamamiento a la colaboración y a la comprensión entre los purpurados, a menudo enfrascados en las divergencias entre reformistas y conservadores.
“No estamos aquí para promover agendas personales o grupales sino para confiar nuestros proyectos e inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera y que solo puede venir del Señor”, aseveró el papa ante los cardenales, muchos de ellos presentes en el cónclave en el que fue elegido hace solo ocho meses.
Este consistorio extraordinario -diferente a los ordinarios, más limitados y frecuentes- ha sido organizado, nada más acabar el Jubileo y los ritos navideños, para “ofrecer apoyo y consejo al Santo Padre en el ejercicio de su alta y ardua responsabilidad del gobierno de la iglesia”, según un comunicado de la Santa Sede.
El papa estadounidense recordó a los presentes que este encuentro no consiste en un “equipo de expertos” sino que pretende recoger sus opiniones, las de “cada uno”, para tenerlas en cuenta.
Especialmente en un mundo en el que, a su parecer, “la saciedad y el hambre, la abundancia y la miseria, la lucha por la supervivencia y el desesperado vacío existencial siguen dividiendo e hiriendo a las personas, las naciones y las comunidades”.
“Nuestro Colegio, aunque rico en muchas capacidades y dones notables, no está llamado a ser un equipo de expertos sino una comunidad de fe en la que los dones que cada uno aporta (…) produzcan el máximo fruto”, aseveró.






