Juan Carlos García
Frankenstein jamás ha tenido contacto carnal con una mujer ni ha sentido lo que es el amor, por lo que anhela una novia.
En el Chicago de los años 30, cuando comienza la época dorada de Hollywood, la monstruosa criatura (Christian Bale) recurre a la Doctora Euphronius (Annette Bening) para que resucite a cualquier mujer y él la enamore.
Eso marca el principio de la película ¡La Novia!, escrita, dirigida y producida por Maggie Gyllenhaal, quien recurrió a su esposo y cómplice, Peter Sarsgaard, para que encarnara al detective Jake Wiles, y a Penélope Cruz para dar vida a la investigadora Myrna Mallow.
“Cuando leí el guion y pensé ver el filme, sentí que el que Frankenstein quisiera a una mujer para resucitarla y hacerla su novia era demasiado imperativo, algo así como lo que sucede hoy en el mundo. Un tipo que dice: ‘Voy a buscar a la mujer perfecta y será lo que yo quiero que sea’… es fuerte.
“Traer a alguien de la muerte para que sea como tú quieres, moldearla a tu gusto, como te dé la gana, es un ejercicio de misoginia en alto nivel, pero pensé que era interesante verlo en varias perspectivas”, observó Sarsgaard en enlace virtual desde Londres.
Hecho de retazos de piel y escondido de la humanidad bajo gabardinas, sombreros y máscaras, el ser descubre el valor de los sentimientos más puros a través de Ida (Jessie Buckley), la mujer a la que Euphronius revivió y quien tiene un tormentoso pasado.
Ella, con una pierna rota, con dotes de cantante y con una condición mental que la obliga a espetar verdades sin pensarlo, exuda ternura y docilidad hasta que va enrolándose en la historia que el monstruo le contó: se vuelven cómplices de asesinato, de aventuras, de viaje.
“La película es tan única y particular, tan salvaje y profunda, tan rock and roll, es sorprendente lo que hizo Maggie, porque es difícil ponerla en un género.
“A ella la conozco desde hace mucho tiempo y Peter y yo hemos trabajado en tres proyectos y éste es algo muy profundo. Es una aventura inteligente, muy bien manejada”, destacó Cruz.
¡La Novia!, inspirada en el filme de 1935, La Novia de Frankenstein, y en la novela “Frankenstein o el Moderno Prometeo”, de Mary Shelley, mezcla situaciones de comedia con tragedia, escenas musicales y coreográficas con notas de terror, que es inclasificable.
“Yo lo que veo es un compendio de todas las cosas que Maggie ama y que las mezcló en una sola historia para darnos algo único”, opinó Sarsgaard.
“Es un homenaje a todos los géneros en una película, podría haber sido a lo Billy Wilder, con muchas referencias, y haces una película y piensas en una época como esta, imaginas a Katherine Hepburn, pero conectas con una narrativa muy variada”, añadió Cruz.
El monstruo e Ida, o bien, “Mary”, “Penélope” o “La Novia”, como se hace llamar la protagonista, son perseguidos por la mafia, la policía y los investigadores para hacer justicia por sus fechorías.
Pero sus existencias como resucitados no serán las mismas si alguno de los dos muere.
Responde al nombre Penélope
Penélope Cruz se entusiasmó al leer en el guion que una de las personalidades de la estrella de ¡La Novia! se hace llamar Penélope.
“No supe qué pensar; yo quería decir que fue por mí, presumir: ¡Peter y Maggie me aman! ¡Son súper lindos! Pero no fue por mí, fue un homenaje a una mujer muy importante en su vida”, platicó la actriz española.
“Es un homenaje a Penny Allen, quien fue una gran mentora de actuación, Maggie la ama. Nos enseñó mucho. De hecho el primer cortometraje de Maggie se llama Penélope en honor a ella”, destacó Sarsgaard.






