Algunos amigos lectores, y otros simplemente lectores, me preguntan por qué recordé la anécdota con Ana Luisa Peluffo en la que quedo, me citan: Con “una sensibilidad de rinoceronte”. Respondo. Desde Sócrates, los intelectuales, o los comentócratas, como se dice despectivamente, han tenido como responsabilidad: la crítica. Considero que la crítica abarca también la autocrítica, la que recomiendo a todo tipo de género, profesión o actividad, como el mejor método para la superación personal. Encarrerado, también incluyo en la autocrítica la capacidad de reírse de sí mismo. Eso de tener integrada a nuestra personalidad un ser al acecho, listo para meter la pata hasta la rodilla, es un espacio de alerta, pero también podemos contar con una fuente de inspiración permanente para reírnos.

Foto: Archivo.





