El futbol africano vivió una de sus noches más tensas y polémicas en los últimos años. La final de la Copa de África (CAN) entre Senegal y Marruecos, disputada en Rabat, terminó envuelta en un escenario de caos, protestas y violencia, situación que provocó una reacción inmediata del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien calificó los hechos como “escenas inaceptables”.
Pese a que Senegal se proclamó campeón tras imponerse 1-0 en tiempo extra, el desenlace deportivo quedó eclipsado por una serie de incidentes que mancharon el cierre del torneo. La polémica estalló al final del tiempo reglamentario, cuando el árbitro anuló un gol a Senegal y, segundos después, señaló un penalti a favor de Marruecos, decisión que desató la furia del conjunto visitante.
Ante estos hechos, Gianni Infantino, presente en el estadio, emitió un comunicado en el que condenó con firmeza el comportamiento de algunos jugadores y miembros del cuerpo técnico de Senegal, quienes abandonaron el terreno de juego durante varios minutos como protesta arbitral.
“Es inaceptable abandonar el campo de esta manera. La violencia no puede ser tolerada en nuestro deporte y debemos respetar siempre las decisiones arbitrales, dentro y fuera del terreno de juego”, señaló el máximo dirigente del futbol mundial. Infantino subrayó que este tipo de conductas ponen en riesgo la esencia misma del futbol, un mensaje que busca sentar un precedente claro para futuras competiciones internacionales.
El presidente de la FIFA fue tajante al afirmar que las escenas deplorables vistas en la final no deben volver a repetirse, y solicitó de manera formal a los órganos disciplinarios de la CAF tomar las medidas correspondientes.






