Sergio Antonio Castañeda
- Precio Máximo; Coerción gubernamental
- Acuerdos transformacionales; Voluntariamente obligatorios
- La transformación continúa; No se detiene
Precio Máximo
Coerción gubernamental
Claudia y su gabinete han buscado todas las maneras de mantener los precios de diferentes bienes y servicios fijos, mediante la coerción colectiva desde su gabinete.
Uno podría pensar que es bueno controlar los precios de productos, pero estructuralmente esa dinámica de control se vuelve muy delicada, con consecuencias económicas que cuestionan la misma consideración de dichas ópticas de control.
Es evidente que Morena ha hecho todo a su alcance para transformar al país. La premisa de Morena puede resultar convincente para algunos, pero las políticas gubernamentales no pueden ser guiadas por buenos sentimientos que ignoren la realidad económica y estructural del país.
El gobierno federal ha tomado la coerción estructural del Estado para financiar proyectos poco productivos para el desarrollo económico continuó del país y, como resultado, la base monetaria se ve deteriorada por la poca coherencia y responsabilidad fiscal del gobierno federal, así como por la actuación de Banxico en su política monetaria.
Ahora esa coerción llega a los acuerdos empresariales, donde el gobierno, a través de sus agencias gubernamentales, ejerce presión selectiva.
Ahora la gasolina magna también: de 24 no pasa, y que le hagan como quieran, pero Morena ya lo dictó.
Lo bueno es que la gasolina a 16 pesos era un robo del nepotismo al pueblo. Ahora 24 y sin nepotismo. La transformación no perdona…
– Acuerdos transformacionales-
Voluntariamente obligatorios
Y no es menor observar la alineación institucional detrás del acuerdo. La Secretaría de Energía, Pemex, PROFECO, el SAT, la Agencia de Seguridad, Energía y Medio Ambiente, la CRE, la Subsecretaría de Hacienda, la Agencia Nacional de Aduanas, entre otras dependencias, participaron o fungieron como testigos del esquema. No se trata únicamente de un “acuerdo voluntario”, sino de un dispositivo administrativo donde prácticamente todo el aparato regulatorio, fiscal y energético del Estado queda dispuesto para vigilar, incentivar o sancionar su cumplimiento. Cuando el engranaje completo del gobierno respalda un precio, la voluntariedad adquiere una definición bastante flexible.
La presidenta estipula que son voluntarios los acuerdos, mientras su gabinete utiliza las herramientas a su disposición para que las empresas acepten o se adhieran a las consecuencias.
El gobierno ha optado por estos acuerdos donde las empresas fijan precios.
Anteriormente se pactó y se renovó el precio fijo de una canasta de alimentos.
Pero es imposible que las investigaciones de PROFECO sean arbitrarias. Si bien el ciego ha visto clara la honestidad de Morena, ¿verdad…?
El ciego ve mejor que nadie, ¿verdad…?
El mensaje es claro: acepta o atente a las consecuencias.
– La transformación continúa-
No se detiene.
Morena insiste en el bienestar. Pero sus acciones reflejan lo contrario. Morena continúa con políticas que degradan la base económica del país, reducen la productividad nacional y atentan directamente contra la estabilidad de precios.
Fijar precios en vez de abordar la causa fundamental del deterioro continuó trae un respiro momentáneo a los consumidores, pero después el precio es muy caro.
Morena continúa, zancada tras zancada, implementando cualquier herramienta para presentar el bienestar continuó del pueblo, cuyo resultado ha sido todo menos bienestar.
Las zancadas estratégicas poco efectivas del gobierno para controlar los incrementos de precios continúan, reforzadas por la necesidad de la presidenta de ejercer un acuerdo voluntariamente forzado sobre las gasolineras.
Intentando fijar el corazón del engranaje económico de cualquier país: la gasolina.
En este esquema no solo interviene la narrativa política, sino también la estructura fiscal. El gobierno ha utilizado el IEPS y el IVA como herramientas de ajuste para contener el precio final al consumidor, mientras Pemex vende el combustible a un precio previamente delimitado para facilitar el cumplimiento del “acuerdo”. A esto se suma el tope implícito a los márgenes de ganancia de las estaciones, fijado alrededor de 8.3% — aproximadamente dos pesos por litro — configurando así un mecanismo donde la carga fiscal, el precio mayorista y el margen comercial quedan alineados bajo una misma directriz política.
En un intento de controlar el resultado de la poca productividad económica y el desarrollo sostenido del país, iniciado por Andrés Manuel López Obrador.
Si algo tuvo su política, es que no fue del pueblo ni para el pueblo.
La transformación continúa…





