Gallos Blancos dejó escapar una victoria que parecía segura y terminó conformándose con un empate con sabor a derrota en el Estadio Corregidora, en un duelo donde la desconcentración volvió a pasar factura en el momento más crítico.
El conjunto queretano llegaba motivado tras su triunfo frente a Toluca en casa, en una semana que apuntaba a consolidar la mejoría del equipo. El escenario estaba listo para sumar otros tres puntos importantes en su lucha por salir de la parte baja de la tabla.
Durante gran parte del encuentro, Gallos mostró orden y disciplina, neutralizando los intentos ofensivos de Juárez y manteniendo el control del partido. La solidez defensiva volvió a ser uno de los pilares del equipo dirigido por el “Chino” González.
El esfuerzo parecía rendir frutos cuando Johan Julio apareció en los minutos finales para marcar el gol que desató la euforia en las gradas, haciendo pensar que la victoria ya estaba en la bolsa.
Sin embargo, cuando todo indicaba que el marcador no se movería más, Juárez insistió en los últimos instantes y encontró una oportunidad inesperada dentro del área queretana.
Una mano de Juan Robles fue señalada como penal, cambiando por completo el rumbo del encuentro y permitiendo al conjunto visitante igualar el marcador en los últimos suspiros del partido con anotación de Óscar Estupiñán.
El empate representa un golpe anímico para Gallos, que deja ir dos puntos valiosos en su objetivo de escalar posiciones. A pesar de ello, el equipo mantiene cifras defensivas positivas, con apenas un gol recibido tras una racha de tres partidos sin conceder.
La afición salió del Corregidora con evidente frustración, consciente de que el equipo tuvo la victoria en sus manos. Ahora, Querétaro deberá pasar la página rápidamente y enfocarse en su próximo compromiso ante Necaxa, donde buscará reencontrarse con el triunfo.





