La organización ambientalista Sélvame del Tren, que exhibió irregularidades en la construcción del Tren Maya, ahora reportó obras de “reforzamiento” de pilotes que el Ejército clavó en el Tramo 5, de Cancún a Tulum, Quintana Roo, en un terreno de piedra caliza y sobre cenotes y cuevas.
La organización civil planteó que los pilotes se han comenzado a hundir, como lo había advertido, y la Secretaría de la Defensa (Sedena) afirmó que no cuenta con información al respecto.
“Están reparando las columnas, y vamos a ponerlo entre comillas, o lo que soporta el peso del tren, porque seguramente se está hundiendo. Esto puede ser porque están fallando las columnas mismas que ya hemos reportado, que muchas de ellas estaban en muy malas condiciones, que no fueron bien construidas, o porque el lugar donde se asentaron las dichosas columnas, pues, está cediendo”, dijo el ambientalista José Urbina, fundador del proyecto Cenotes Urbanos e integrante de Sélvame del Tren.
“El territorio es kárstico, la caliza está en continuo proceso de evolución. Hay colapsos, hay microcolapsos, y, pues, imagínate si perforas miles de veces el suelo, haces como una línea de corte, beneficiando que se provoquen este tipo de colapsos, y además estás poniendo peso y vibración encima. Era evidente que se iba a estimular. No sabemos exactamente por qué, pero están reparando en diferentes lugares poniendo más columnas o convirtiéndolas en zapatas”, agregó.
Durante la construcción del Tren Maya, Sélvame del Tren ganó amparos para frenar el Tramo 5 que, de ser proyectado a la orilla de la carretera, fue introducido a la selva por orden del entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien para evitar supuestamente el daño ambiental, autorizó la colocación de miles de pilotes a 25 metros de profundidad en los 112 kilómetros de Cancún a Tulum.
Desde enero de 2024, los integrantes de Sélvame del Tren documentaron la contaminación del agua y la corrosión de los pilotes introducidos en el sistema de cuevas y ríos subterráneos.
En ese mismo año, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) admitió ante un juez federal que las obras del Tramo 5 Sur del Tren Maya habían causado daños a cenotes, cavernas y ríos subterráneos y, por tanto, habían incumplido una de las condiciones que se fijaron en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto.
“Quién sabe cuántas otras de estas 15 mil columnas que hay allí está en una situación particular a la que no tenemos acceso y, pues, va a haber que hacer alguna reparación en algún momento”, dijo Urbina.
Un ingeniero civil de la Península de Yucatán difundió las obras que se llevan a cabo en las columnas del Tren Maya, pero fue rechazado por los supuestos responsables, quienes le dijeron que está prohibido por ser obra federal.
Durante la construcción del Tren Maya, cuyo costo sobrepasó los 500 mil millones, López Obrador declaró las obras como de “seguridad nacional” para evitar su escrutinio y acelerarlas para cumplir con su promesa de inaugurarla antes dejar la Presidencia.
En la Sedena, que construyó el Tramo 5 luego que el Gobierno le quitó las obras a empresas privadas y administra todo el Tren Maya, la oficina de prensa afirmó que no tenían información al respecto y que debían ser las constructoras encargadas las que informaran.





