Los cuatreros insisten en que todos los males de México son responsabilidad de los gobiernos anteriores, pero han transcurrido 7 años de la venturosa venida del autodenominado “rayito de esperanza” y “luchador social”. Sí, el de “pobreza franciscana”, el que no es un “vulgar ambicioso”, que aplastaría a la “mafia del poder”, que acabaría con la corrupción, que respetaría las leyes y las instituciones republicanas (especialmente al Poder Judicial) y que ofreció que por el bien de todos primero serían los pobres.
Con tales acusaciones al pasado y sus promesas a los votantes, Tartufo adquirió un poder avasallador y se hizo de México. Muchos millones de mexicanos hartos de abusos, promesas incumplidas y carencias, se le entregaron de hinojos al inmaculado redentor.
Lo trágico es que durante los 7 años del obradorato (porque la Arpía (con A) sólo es “corcholata” y, como tal, tapadera) los enormes problemas nacionales han aumentado: 1) México se halla en el oprobioso tercer lugar de criminalidad en el mundo, porque mafiosos y gobernantes hacen un todo conocido comov“narcogobierno”. Durante el último año han capturado a muchos criminales y Trump exigió un centenar de ellos, pero se protegen celosamente los altos delincuentes de casa.
2) La depravación en educación pública es evidente. Sin recursos públicos suficientes y sin evaluaciones, a los educandos se les satura con la ideología llamada “progresista”, a cargo de una banda dirigida por el venezolano Sady Arturo Loaiza, exfuncionario de Nicolás Maduro.
3) Contra la prometida soberanía alimentaria hoy importamos hasta el maíz, sin el cual -dicen- “no hay país”.
4) “Los mejores servicios de salud del mundo” carecen de médicos, equipos y medicinas, causando cientos de miles de muertes evitables y dolores inmensos a millones de seres humanos.
5) Del 2018 a la fecha la población creció en más de 5 millones (y también la demanda de bienes y servicios) pero la economía decreció de 2.5 a 0.1 por ciento anual. Hoy México es más pobre. Los millones que dicen haber sacado de la pobreza siguen recibiendo migajas para su “bienestar”. Se duplicó la deuda acumulada en toda la historia de México, pasando de 10 a 20 billones de pesos que pagaremos nosotros y las nuevas generaciones.
Si a todo ello sumamos la devastación institucional, la concentración del poder en Tartufo y el descomunal bandidaje de la cúpula gubernamental solamente los canallas pueden decir que “vamos requetebién”.
Pero la puñalada, como la que mató al Poder judicial, será la reforma electoral en ciernes, que cerrará espacios a la oposición para atrapar a 100 millones de electores, más los que se acumulen.
No obstante, la acción valiente de los ciudadanos debe evitar que el Imperio tenga que venir por un Maduro de la 4T y nos aplaste, como a Venezuela.






