La madrugada del sábado inició la “Operación Furia épica”, una campaña militar lanzada por el Pentágono en coordinación con Israel y dirigida directamente contra el régimen de los ayatolás en Irán. El anuncio se realizó mediante la cuenta oficial del Departamento de Defensa en la red social X y rápidamente se replicó por la agencia de noticias EFE, el medio estadounidense Axios y la cadena CBS News, que informaron sobre la magnitud del ataque y sobre las primeras represalias iraníes.
En esta ofensiva, denominada así por Estados Unidos, participaron también fuerzas israelíes, que nombraron su parte de la operación como “Rugido del León”.
El presidente Donald Trump se dirigió al país en un mensaje grabado, portando una gorra con las iniciales USA y lanzó un ultimátum: “El objetivo de esta campaña es eliminar amenazas inminentes del régimen iraní”. El mandatario recalcó que la meta consiste en eliminar el programa de misiles de los ayatolás y la Armada iraní, que podría bloquear el estratégico estrecho de Ormuz.
En un mensaje televisado, el primer ministro Benjamín Netanyahu llamó a la población israelí a la “resistencia y fortaleza”, y advirtió que la operación requerirá sacrificios y disciplina bajo la supervisión del Comando del Frente Interno.
La operación conjunta incluyó bombardeos selectivos sobre instalaciones militares, infraestructuras críticas y posiciones de alto valor político en Irán, en zonas cercanas a la residencia del líder supremo Ali Khamenei y del presidente iraní Masoud Pezeshkian, de acuerdo a fuentes de The Associated Press y Axios. Medios iraníes reportaron ataques en Teherán y otras ciudades como Isfahán, Karaj y Qom.
Irán efectuó su respuesta mediante el lanzamiento de misiles contra bases estadounidenses en Catar, Arabia Saudita, Baréin, Jordania y Kuwait, además de atacar objetivos en territorio israelí.





