El trágico declive global de polinizadores (abejas, mariposas, aves, murciélagos) es una crisis multifactorial causada principalmente por la pérdida de hábitat, agricultura intensiva, uso de plaguicidas, especies invasoras y cambio climático. Esto amenaza la seguridad alimentaria mundial y los ecosistemas, reduciendo la producción de cultivos esenciales. Ya desde el primer Informe de la evaluación global sobre polinizadores por parte de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES por sus siglas en inglés). Alertaba de que un número creciente de las especies de polinizadores de todo el mundo van camino de la extinción.
Y en el Diagnóstico: Situación Actual de los Polinizadores en México, se señala que “los estudios relacionados con factores de presión y amenaza (patógenos, pérdida de hábitat, uso de plaguicidas y establecimiento de monocultivos) realizados en México, señalan consecuencias negativas de estos factores sobre las poblaciones y comunidades de polinizadores”
En México se registran 5 factores de riesgo para polinizadores: Los pptógenos; El uso de Plaguicidas: La pérdida de Hábitat y; El monocultivo.
Estos factores de riesgo amenazan la persistencia de las poblaciones de polinizadores tanto en condiciones naturales como en agroecosistemas a nivel local.
Como ya lo anotamos desde el inicio, en el 2016, la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES por sus siglas en inglés), estimó que 40 % de los insectos polinizadores en el mundo están en riesgo de extinción (principalmente abejas y mariposas). Empero, este fenómeno recibió amplia atención con el descubrimiento del declive del 84 % de la población de mariposas monarca (Danaus plexippus) entre el invierno de 1996 y 1997 (Semmens, 2016) y la identificación del Síndrome del colapso de colmenas (Colonias Colony Collapse Disorder, CCD) con el que se perdió 23 % de colonias de Apis mellifera en el invierno entre 2006 y 2007 en Estados Unidos de Norteamérica (vanEngelsdorp, 2009).
Como parte de las conclusiones a que han arribado diversos estudios señalan, la disminución de la riqueza o abundancia de las especies de polinizadores aunado a la fragmentación del hábitat que disminuye la producción y/o calidad y estabilidad de especies de plantas cultivadas o silvestres.
Se conoce que más de tres cuartas partes de los cultivos del mundo dependen en parte de la polinización de insectos u otros animales. Entre 235.000 millones y 577.000 millones de dólares de la producción alimentaria dependen directamente de la contribución de los polinizadores.
Por otra parte, el volumen de la producción agrícola que depende de la polinización hecha por animales ha incrementado un 300% durante los últimos 50 años. Además, casi el 90% de las plantas con flores salvajes dependen en cierta medida de la polinización animal.
Además de los cultivos alimentarios, los polinizadores contribuyen a los cultivos que proporcionan los biocombustibles (por ejemplo, aceites de colza (Se utiliza para producir aceite comestible, a menudo comercializado como canola) y palma, fibras (por ejemplo algodón), medicinas, forraje para el ganado, y materiales de construcción. Algunas especies también proporcionan materiales como cera de abeja para las velas e instrumentos musicales, artes y artesanías.
Por ello se dice que, sin los polinizadores, muchos de nosotros ya no podríamos disfrutar del café, chocolate y las manzanas, entre otros alimentos.
De ahí que los descensos en los polinizadores silvestres regionales han sido confirmados tanto en el norte de Europa Occidental como en América del Norte.
Por tal razón se han propuesto muchas soluciones para reducir los riesgos, entre ellas:
Se puede, por ejemplo, promover la agricultura sostenible, que contribuye a diversificar el paisaje agrícola y hace uso de los procesos ecológicos como parte de la producción de alimentos.
Mantener o crear una mayor diversidad de hábitats polinizadores en los paisajes agrícolas y urbanos;
Apoyar las prácticas tradicionales que promueven el paisaje en mosaico, la rotación de cultivos, y la coproducción entre la ciencia y el conocimiento local indígena;
Favorecer la educación y el intercambio de conocimientos entre los agricultores, los científicos, la industria, las comunidades y el público en general;
Disminuir la exposición a los pesticidas de los polinizadores mediante la reducción de su uso, la búsqueda de formas alternativas de control de plagas, y la adopción de una serie de prácticas de aplicación específicas, incluidas las tecnologías para reducir la dispersión de pesticidas;
Mejorar la cría de abejas orientada al control de patógenos, junto con la mejora de la regulación del comercio y el uso comercial de los polinizadores.
Y hay que considerar que:
Una gran diversidad de polinizadores silvestres contribuye a una mayor estabilidad en la polinización, incluso cuando ya hay un gran número de abejas en ese entorno.
Los rendimientos de los cultivos dependen tanto de las especies silvestres como de las gestionadas.
La abeja de la miel es el polinizador más extendido en el mundo
El número de colmenas a nivel mundial se ha incrementado en los últimos 50 años, pero se ha producido una disminución en muchos países europeos y norteamericanos.
El cambio climático ha llevado a modificaciones en la distribución de muchos abejorros y mariposas polinizadoras y de las plantas que dependen de ellos.
Por tanto, tenemos como consecuencias del declive de polinizadores:
Seguridad Alimentaria: Disminución en el suministro de frutas, vegetales y nueces, con un riesgo de impacto en la nutrición humana.
Biodiversidad: La falta de polinización afecta la reproducción de plantas silvestres, desequilibrando los ecosistemas.
Por ello, impulsemos acciones de conservación tales como:
Reducción de Plaguicidas: Limitar el uso de pesticidas dañinos en campos agrícolas y jardines.
Protección de Hábitats: Conservación y restauración de áreas naturales.
Jardines para Polinizadores: Plantar especies nativas para proveer alimento y refugio.
Y finalmente, como dato adicional, sólo en el municipio de Querétaro, se tiene contemplado el pago por servicios ambientales de polinización.





