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El que no salió en la foto

Desliz

por Gildo Garza
16 febrero, 2026
en Editoriales
Carta a Santa Claus: los niños malos de la política queretana
10
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Las fotos se ven bonitas, sí, pero en política —como decía Fidel Velázquez— el que se mueve no sale en la foto… y el que se acelera, se quema.

Y cuando en una misma imagen aparecen Ricardo Astudillo, Bety Robles, Valeria Flores, Luis Humberto Fernández, Gilberto Herrera y Astrid Ortega, no estamos ante una reunión casual: es un movimiento de tablero.

Tres hombres y dos mujeres en el encuadre. No por azar, sino por lectura. La paridad ya no es adorno; es condición. Equilibrio de género que legitima, equilibrio de corrientes que contiene tensiones, equilibrio narrativo que evita fracturas. Ahí no hay improvisación: hay cálculo político. La imagen no presume, ordena. Y al ordenar, anticipa.

La foto habla en silencio.

Mientras el PAN conserva la primera posición y administra gobernabilidad, del otro lado alguien entendió que la elección no se gana con discurso nacional, sino con arquitectura local.

Hoy Morena ronda el 30%.
El Verde aporta cerca del 4%.
Movimiento Ciudadano puede mover entre 2 y 4 puntos.
El PRI es pequeño, pero estratégico.
Los indecisos superan el 12%.

La aritmética es sencilla: si esa suma se ordena, la elección se aprieta. Ese es el mensaje real. No es pose: es ensayo de alineación.

Ricardo Astudillo no compite desde el micrófono ni desde fotos de ansiedad; compite desde la estructura. Ha construido redes territoriales que no salen en conferencias ni en reflectores. Entiende que en elecciones estatales no gana el que más grita, sino el que más acuerda. Si alguien está tejiendo el traje, es él.

Bety Robles, Valeria Flores y Gisela Sánchez no están de adorno: representan equilibrio interno y presencia femenina real. En un contexto donde la paridad es piso político, su presencia es estratégica, no decorativa.

Luis Humberto Fernández aporta lectura institucional y operación legislativa. Gilberto Herrera y Astrid Ortega representan el ala ideológica, el empuje discursivo, el músculo que moviliza base cuando se requiere firmeza. Tensionan, sí, pero también consolidan narrativa y sostienen cohesión interna.

Nada en esa imagen es espontáneo. La política moderna ya no se juega en mítines; se juega en mesas discretas. Y la ausencia en esa mesa fue más elocuente que cualquier discurso.

Cuando la dirigencia nacional manda señales de disciplina interna, no son sugerencias: son definiciones. En una sucesión, el que no se alinea pierde carril. No por escándalo, sino por oportunidad. Quien no apareció entendió tarde que la sucesión no se construye con protagonismo personal, sino con aval colectivo.

En Querétaro no se improvisan candidaturas: se estructuran. El PAN hoy administra ventaja, sí, pero confiarse sería un error. Si el bloque opositor consolida territorio, narrativa y disciplina, la contienda deja de ser cómoda.

Las elecciones no se definen por carisma individual; se definen por reducir riesgos y ampliar perímetros. La imagen fue eso: reducción de riesgos. Y en política, cuando el tablero se acomoda y no estás en el encuadre, empiezas a quedarte sin pista.

La foto no fue para presumir unidad. Fue para marcar dirección. Y cuando se marca dirección, también se cierran carriles.

Ese es el desliz.

Colofón.

Edgar “El Güero” Inzunza mostró convocatoria este fin de semana; es evidente. Las fotos circularon, el mensaje se colocó y el músculo se dejó ver. Pero una cosa es presencia y otra es momento.

No son tiempos formales. Y en política, adelantarse puede costar tanto como llegar tarde.

San Juan del Río no se define hoy por un evento nutrido. Se definirá cuando esté claro quién encabeza el proyecto estatal y cómo se alinean las fuerzas arriba. Las alcaldías no se mueven solas: caminan en espejo con la gubernatura.

Si el Güero acelera demasiado, puede quemar cartuchos antes de que arranque la competencia real. La ansiedad manda señales equivocadas: cuando alguien necesita probar fuerza tan temprano, suele ser porque siente presión interna.

En política local, el ritmo es clave: no gana el que más rápido se mueve, sino el que mejor mide el calendario.

San Juan aún no tiene dueño.

Y el reloj apenas empieza a correr.

A chambear.

@GildoGarzaMx

Etiquetas: ASTUDILLOfernandezfloresHERRERAOrtegaROBLES

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