Roberto Antonio Velázquez Nieto y Gabriela Cabrera Herbert
El mundo, especialmente los fieles de la Iglesia Católica de América Latina, están de fiesta tras la elección de León XIV como Papa.
Las relaciones diplomáticas entre los Estados Pontificios y México se rompieron cuando el queretano Ezequiel Montes era embajador en los años de 1857 a 1859.
Las relaciones diplomáticas se restablecieron entre la Santa Sede y México, gracias a la iniciativa elaborada por el doctor Mariano Palacios Alcocer y las reformas constitucionales a los artículos 3, 24, 27 y 130 de nuestra constitución, y la entrada en vigor de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en 1992.
El establecimiento de estas relaciones, en un país que se denomina a sí mismo laico, fue resultado de un largo proceso de acercamiento que comenzó en 1974, cuando el entonces Presidente Luis Echeverría Álvarez, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), visitó al Papa Pablo VI para agradecer su apoyo para la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados.
Unos años después, el Presidente, José López Portillo recibió personalmente al Papa Juan Pablo II en el aeropuerto de la Ciudad de México y en la residencia oficial de Los Pinos, en el curso de la primera estancia pastoral de un Pontífice en México en enero de 1979.
Para 1990, cuando el expresidente Carlos Salinas de Gortari gobernaba, Juan Pablo II regresó a nuestro país en mayo y un encuentro más se efectuó en el Palacio Pontificio de la Ciudad del Vaticano durante la gira que Salinas llevó a cabo por Europa en julio de 1991.
En enero de 1999, el Papa Juan Pablo II realizó su cuarta visita. Fue recibido en el aeropuerto por el entonces Presidente Ernesto Zedillo. El final de su cuarto viaje estuvo marcado por una misa multitudinaria con más de 95 mil asistentes en el Estadio Azteca Juan Pablo II se veía cansado, pero los fíeles respondieron a la famosa frase del Pontífice “México siempre fiel” con gritos de “Juan Pablo, hermano, ya eres mexicano.”
Con el inicio del gobierno panista de Vicente Fox, en el año 2000, un Presidente mostró abiertamente su postura religiosa y el primero de diciembre de ese mismo año, en su primer día de gobierno, acudió a la Basílica de Guadalupe a dar las gracias.
Fox recibió a Juan Pablo en el 2003. Fue la quinta y última visita del pontífice a México.
En el sexenio de Felipe Calderón, otro sumo Pontífice visitó México fue Benedicto XVI. Fue el primer Presidente de Mexico en comulgar en público en la misa que ofició el Papa el 25 de marzo del 2012 en Guanajuato.
Gracias a los buenos oficios del segundo Embajador queretano ante la Santa Sede, el doctor Mariano Palacios Alcocer, el Papa Francisco visitó por única vez México el 12 de febrero de 2016. Fue recibido por el Presidente Enrique Peña Nieto.
Recorrió durante seis días la Ciudad de México y los Estados de México, Chiapas, Michoacán y Chihuahua. Por primera vez en la historia, un Papa fue recibido en Palacio Nacional como Jefe de Estado de la Santa Sede.
Por eso el gobierno de México realiza el cabildeo diplomático ante la Secretaría de Estado de la Santa Sede para establecer la fecha de una posible visita del Papa León XIV a tierras mexicanas durante este año. El pasado 12 de diciembre se extendió una invitación formal al pontífice, señaló la presidenta Claudia Sheinbaum.
También instruyó a la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Ícela Rodríguez, establecer contacto con el Nuncio Apostólico en México, Joseph Spiteri, quien hará el lobby entre el Estado Mexicano y la Santa Sede, con el fin de avanzar en los detalles de la eventual visita.
“Ya está la idea de si va a venir. No hemos recibido algo formal, pero vamos a buscarlo para saber su disponibilidad y su interés”, señaló la Presidenta.
La primera mandataria destacó que una posible visita del Pontífice sería de una gran relevancia para el país y recalcó que, aunque “México es un Estado laico, ello no impide el reconocimiento del Papa como jefe de Estado del Vaticano y como líder religioso”.
“El Estado mexicano es un Estado laico, pero eso no quiere decir que no reconozcamos que la gran mayoría del pueblo de México es un pueblo católico.
Además destacó, las similitudes de su gobierno con las posturas del Papa León XIV, en tópicos como la pacificación del mundo, migración, y una visión humanista del futuro, tanto a nivel nacional como internacional.
Indicó que, en caso de concretarse la visita, el Pontífice también establecerá sus propios acuerdos y actividades con la Iglesia Católica en el país por ahora, el gobierno mexicano permanece a la espera de una confirmación oficial.
En paralelo a las gestiones gubernamentales, el Cardenal Carlos Aguilar Retes, Arzobispo Primado de México, reiteró la invitación al Pontífice durante un encuentro privado en el Palacio Apostólico de la Santa Sede en la Ciudad del Vaticano. La invitación se planteó, previamente, el pasado mes de mayo 2025, al finalizar el cónclave en el que León XIV fue electo.
De acuerdo con un comunicado de la Arquidiócesis Primada de México, el Papa expresó su agradecimiento y manifestó su deseo e interés de realizar pronto ese viaje para encomendar su pontificado a la Virgen de Guadalupe.
Trascendente sería la visita a México del Papa León XIV, quien conoce a América Latina, el Perú y nuestra nación, ya que como Prior General de la Orden San Agustín a nivel mundial, de 2001 hasta septiembre de 2013 visitó en varias ocasiones a México, especialmente en Guanajuato y Querétaro, último bastión del catolicismo en el mundo.






